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miércoles, 29 de diciembre de 2021

KP TransPirena 2021 - 2ª Parte

 MARTES 1 de JUNIO del Refugi Roca de Pimes (Andorra) a El Pont d´Arrós (Vielha)


Amanece un nuevo día, un gran día, la etapa de hoy le concederíamos por unanimidad el grado de Etapa Reina de esta Transpirenaica.

De nuevo el refugio nos vino de perlas para poder cenar y desayunar dentro, por que fuera hacia bastante fresco. Dos dormirían dentro y el resto montaríamos nuestras tiendas de campaña en el exterior.


Hoy tocaba la subida al mítico Pic Negre que el día anterior no pudimos hacer, dejamos trastos en el refugio y tiramos para arriba.




En general la subida no tiene mas complicación, pista fácil y sin más historia quitado de alguna pequeña cuesta con piedras. Pero el caso es que llegar arriba tiene su magia.






Una vez, allí, pues lo típico supongo, fotos y de paso volar el dron, que con el viento que hacia no parecía tarea fácil, pero bueno, aquí el amigo Tallafocs lleva un buen bicho.




Una vez hecha la sesión de fotos y todas las gaitas, empiezas a mirar para los lados, ... joer, y empiezas a pensar que allí faltaba algo.

Efectivamente que coño va a faltar, la puñetera furgoneta que estas harto de ver en mil fotos e historias. El caso es que todo es mirar e intentar adivinar donde puede estar pero ni rastro de ella. Al final evidentemente había que montarse y liarse a buscarla, no quedaba otra, no tenia sentido subir al Pic Negre y no ver la jodida furgoneta, nos lincharían en todas partes..jajajaja.

Ale, pista para aquí, pista para allá, uno por la derecha, otro por la izquierda y como no podía ser de otro modo al final aparece el famoso pedazo de hierro oxidado cubierto de pegatinas, la cosa tiene su gracia, por que fué como si se nos hubiera aparecido la Virgen, emoción contenida, abrazos, una lagrimita en los ojos, y allí estábamos, haciéndonos la foto obligatoria en tan memorable lugar...jajajaja.



y por supuesto como no podía ser menos dejando nuestra pegatina, que imagino  duraría esa noche como mucho allí puesta. Pero que importa, habíamos cumplido con una tradición no escrita de esta Transpirenaica.



Una vez cumplidos todos los tramites y con una sonrisa de oreja a oreja tocaba bajar otra vez hasta el refugio, cargar trastos y seguir ruta.

Tuvimos mucha suerte, por que dentro de lo desapacible que andaba la meteo esos días, amanecimos un día espléndido con sol y buen tiempo, todo un lujo para poder disfrutar de las vistas ahi arriba.



El refugio esta a 2160m de altitud, así que tocaba seguir bajando. La pista termina en unos pocos kilómetros en las primeras instalaciones de Naturland, donde pasa a convertirse en asfalto durante un buen rato, pasamos de nuevo por la otra parte del parque de Naturland y poco después llegamos al fondo del valle a Sant Juliá de Loria, toca sortear un poco de tráfico, casas, coches, gente y esas cosas que se ven poco en una transpirenaica, pero bueno es un tramite que hay que pasar de vez en cuando.

La salida de Sant Juliá será por una carretera que si hay algún ciclista leyendo esto, seguro conocerá, el ascenso al Coll de la Gallina, una subida mítica de la Purito, una animalada que se celebra todos los años aqui en Andorra. La estrecha carreterucha asciende desde los 900 metros de altitud de Sant Juliá hasta los 1900, aunque en nuestro caso no llegaríamos a la cima del puerto, apenas unos metros antes nos desviaríamos por una pista forestal hasta la aldea de Civís, justo al poco de coger esta pista dejamos Andorra y entramos de nuevo en Hispania.



Pasamos Civís y seguimos por buena pista, entramos en una zona desprovista de vegetación y cruzamos un par de grupos de casas, o Bordas como las llaman por aqui y enseguida bajamos a un pequeño valle y ahora si nos metemos de lleno en un bosque por un camino superdivertido y lleno de charcos donde se monta la gresca y terminamos todos de "picailla" y lanzados a todo trapo por aquel caminucho, muy inteligente no fué la cosa, pero nos lo pasamos "pipa", sobre todo la Trini, el Peric y servidora, los otros dos no se enteraron de la fiesta.

El camino, y la fiesta acabarían en la Ermita de Santa Magdalena, situada en un precioso lugar, en una encrucijada de caminos.



El lugar bién merecía un descanso.



Un poco de charla, arreglar algunas cosillas del equipaje y a seguir, nos esperaba un puto espectáculo de pista a partir de aqui mas de 30 kilómetros sin descanso, metidos en un bosque denso y sin ver a nada ni a nadie, tan solo algunos coches en las cercanías del Refugio de Sant Joan de L´Erm y hacia el final la pequeña aldea de Montenartró, el resto, kilómetros y kilómetros de disfrute en estado puro.



La pista discurre por el fondo del valle jugueteando durante un buen trecho con el rio de Santa Magdalena, que hay que vadear unas cuantas veces. En un momento dado la pista deja la vereda del rio y gana en altitud para dirigirse, metidos en un denso bosque hacia Sant Joan de L´Erm donde hay un refugio y una estación de esquí, supongo que esquí de fondo.

Seguimos durante un buen rato con la misma tónica, pisteo disfrutón y bosque, hasta la aldea de Montenartró donde acaba la pista y se convierte en un camino asfaltado durante un tramo corto hasta desembocar en una carretera que nos llevará en unos pocos kilómetros hasta Rialp.

Lo que había amanecido como un día soleado y sin nubes poco a poco se estaba convirtiendo en lo mismo de todos los días, cielos y tormentas amenazantes resonando por los valles próximos. 

Así llegamos a Rialp con un estruendo de truenos cercanos, pero de momento ni gota.

Nos sentamos en una terraza y nos pegamos una buena comilona de las que nos gustan, pacharán y todo lo que toca. Mientras dejamos caer una buena tromba de agua, allí bien resguardaditos, hasta que hubo que hacerse el ánimo y arrear.



A la hora de salir nos dimos cuenta que me había dejado el contacto de la moto conectado, con lo que se fundió la batería de la TTr, tocó remolcarla hasta que volvió a arrancar.

Ahora si, en marcha otra vez. Ascendemos por una carreterucha de montaña hasta Escás primero y Caregue después donde acaba el asfalto y comienza la pista que asciende hacia el Coll de la Portella.

La cosa no pinta nada bién, nada mas comenzar la pista comienza a llover con fuerza, y estábamos ascendiendo a la pista mas alta que transitaríamos en esta Transpirenaica (exceptuando la visita al Pic Negre) hoy llegaríamos hasta los 2234 m. Digamos que estábamos en el peor sitio en el peor momento.

Previniendo la que nos venia encima, nos habíamos enfundado todos en nuestros monos de agua, bueno ¿todos? no, aqui nuestro Peric andaba de sobrado y consideró que no era para tanto, decisión que casi acaba en tragedia....jajajaja

La lluvia pasó a convertirse en ventisca de agua nieve y la niebla ligera en una densa niebla que no dejaba ver dos palmos delante tuyo. Así que no pudimos disfrutar de las seguro, espectaculares vistas del lugar.


La cosa se fue complicando a medida que ganábamos altura, ya que empezó ha hacer mucho frio como no podía ser de otro modo al ganar altitud y para darle emoción de vez en cuando sonaba algún trueno de estos del tipo "fin del mundo". Idílico.

Por suerte una vez llegamos al Coll d´Espot donde ya comienza el inicio del descenso hacia Espot y donde se ven ya instalaciones de la estación de esquí, la tormenta, o al menos la niebla remitió y aunque seguía diluviando, al menos veíamos por donde íbamos.

En la bajada hacia Espot, nos dimos cuenta de que el Peric había entrado en pánico, estaba totalmente empapado al haber confiado en su ropa y no haberse puesto el mono de lluvia y con el frio que hacia las estaba pasando realmente putas.

Entrando a Espot, pedía un hotel con ducha de agua caliente a gritos...jajaja. Es curioso por que de todo el grupo el que más controla la moto, el que más motos tiene, el que más horas de moto lleva a sus espaldas con muuuuucha diferencia, el que más viajes ha hecho y más situaciones chungas ha estado es el, así que nos reímos un poco de él por haber hecho el pipiolo de aquella manera.

Recorriendo Spot bajo la lluvia pensando en una solución para nuestro Peric, encontramos una especie de garaje en obras que estaba totalmente diáfano, aquello fue nuestra salvación, allí nos metimos y pudimos recomponer un poco la situación.


El Peric pudo cambiarse algo de ropa que llevaba seca y recuperarse un poco del frio que llevaba encima y decidimos que esa noche no haríamos acampada y buscaríamos un hotel o algo similar para poder secar ropa y darnos una ducha.

Tras un rato allí resguardados, comenzó a aminorar un poco la lluvia, así que decidimos hacernos el ánimo y seguir con el track. Salimos por carretera de Espot y enseguida cogeríamos otra carreterucha asfaltada que nos llevaría por un par de pueblines Jou primero y Son después, a nuestra derecha nos acompañarían unas vistas impresionantes de la Vall d´Aneu y del Embalse de Torrassa.



Llegamos a una carretera de mas entidad, que dejamos en apenas un kilometro para meternos de nuevo en otra secundaria hacia Alos d´Isil. Circulamos por una carretera preciosa encajonada en algunos momentos junto al rio Noguera Pallaresa que baja caudaloso.

La carretera va perdiendo entidad poco a poco hasta perder el asfalto y convertirse en pista primero y apenas un camino después, comienza el espectáculo.

Y es que hoy el día estaba siendo intenso en cuanto a paisajes, tormentas, caminos, ... pero es que aquello no parecía tener fin, cuando ya crees que lo has hecho todo ese día, te encuentras con este camino que asciendo por el valle del rio hacia Montagarri en primera instancia y el Pla de Beret después. 



Además con las horas del día que eran ya y el sol bajo en el horizonte terminaron de completar el cuadro con esa luz especial que siempre hay a esas horas sobre todo después de una tormenta.

Una puta pasada.

Nos metimos por error en el Montgarri hasta casi el mismo santuario, un señor muy amable nos indicó que por ahi no..jeje.

Reculamos y volvimos a la pista que nos llevaría hasta el Pla de Beret, a lo que creo debe ser un parking de la estación de esquí.

Retomamos un tramo de carretera para dejarlo enseguida por un camino que nos llevaría hacia Bagergue, era tarde ya, el día había sido un completo espectáculo y lo ultimo que imaginábamos era lo que nos esperaba, el ascenso hacia el Coll de Barradòs una puta pasada con la esa luz especial que suele haber siempre al atardecer, tras la puesta del sol.

 


Sobrepasamos los 2000 metros de altitud para comenzar de nuevo el descenso hacia el valle que forma el rio Barradòs. En la subida me llamó la atención un cartel en el que te recordaba que si no llevabas un vehículo apropiado te abstuvieras de seguir adelante, increíble,  ¡¡¡ no te estaban prohibiendo el paso !!!.




Esta pista bordeando en todo momento el rio nos llevaría hasta El Pont d´Arros adonde llegaríamos ya de noche, mojados, con mucho frio encima y muy muy cansados, pero joder, que día acabábamos de vivir, de esos que tardan en olvidarse.

Esa noche nos olvidamos de nuestra tienda de campaña y nos metimos en una especia de bungalow de dos plantas con calefacción y hasta una ducha con agua caliente, lujo asiático oiga.

Así acabaron el día algunos, de visita a las secadoras.....



La cena estuvo complicada, era muy tarde, estaba todo cerrado y no habíamos comprado provisiones como solemos hacer, así que nos encontramos con un pequeño problema, que solucionamos llamando por teléfono a un restaurante que nos apareció en google. 

El Peric me engañó y todavía haríamos una corta etapa esa noche, nos fuimos él y servidora a recoger la comida, casi en chanclas y camiseta, por que en teoría el restaurante estaba "ahí mismo", y no estaba muy lejos, pero a esas horas en moto y ligeritos de ropa, los 6 kilometros de ida, mas los de vuelta se nos hicieron eternos.

Pero bueno, cenamos que era lo importante y de paso dimos cuenta de un par de botellas de buen vino.

 Mañana sería otro día.



MIERCOLES 2 de JUNIO de El Pont d´Arrós (Vielha) al despoblado de Escartín de Sobrepuerto.


Nos levantamos recuperados del día anterior bien secos y con ganas de arrear, dejamos el camping donde habíamos dormido esa noche y nos dirigimos por carretera a Vielha, con idea de desayunar alli en algún bar.

Mientras tanto Don Trini cortaba con la sierra algún que otro radio que seguían rompiéndose a ritmo de uno o dos diarios. Eso si, el tío lo hacia con estilo. La rueda trasera por cierto comenzaba a dar cierto "yuyu" cuando te ponías detrás de él, pero bueno, al dueño no parecía importarle mucho la verdad.


También aprovechamos para repostar, reponer un poco de aceite del motor en algunas motos y alguno, mu aseado él,  hasta la lavó y todo.

Tras desayunar, cruzamos Vielha y salimos por un caminucho que nos llevaría hasta casi la entrada del Túnel de Vielha por donde cruzaríamos al otro lado. 

Un corto tramo de carretera y a la altura de Vilaller entrabamos de nuevo en faena. En principio por un camino asfaltado para luego convertirse en camino poco después de Montanuy. Poco antes de llegar a Montanuy abandonamos definitivamente tierras catalanas para entrar en la provincia de Huesca, estamos en la comarca de la Ribagorza.



El camino volvería a convertirse en asfalto después de Benifons y de ahi a Ardanué donde cogimos un antiguo camino a Neril, y esa seria un poco la tónica de la mañana.



Como se aprecia en las fotos el día comenzaba como siempre, soleado y con una temperatura ideal para rodar, otra cosa es como acabara.


Después de un tramo de carretera llegaríamos a la entrada de Espés, donde nos encontramos con la carretera cortada por obras, intentamos subir al pueblo a ver si localizábamos alguna manera de seguir nuestro track pero no vimos la forma (de hecho no la había), asi que tras "tontear" un poco por este pueblín, optamos por tirarle morro y pedir a los de las obras que nos dejaran pasar, y así fue, sin problema.

Y ahora si, ahora empezaba lo bueno de la mañana, dejamos por fin los tramos de asfalto y nos perdemos por un denso bosque de pinos.



Y de charcos, muchos charcos para disfrutar como gorrinos....



También hubo tiempo para alguna parada en un claro del camino que encontramos, como digo, fué uno de los tramos buenos de esta TransPirena, y hubo muchos.



Después de muchos kilómetros de disfrute del bueno, llegamos a la pequeña aldea de Gabás con el Macizo del Posets al fondo.


Tras cruzar Gabás, enfilamos por un mal camino asfaltado hasta Bisaurri, para enganchar enseguida la traca final antes de la comida, una senda preciosa que nos llevaría hasta Castejón de Sos.



Y en Castejón de Sos haríamos la parada reglamentaria para comer. La idea inicial era haber ido al Chongastán en la cercana Chía, pero ese día estaba cerrado, así que no pudo ser.

El sustituto no desmereció en nada, el Diamó en Castejon, fue todo un espectáculo. Por si a estas alturas alguien no se percató de la cuestión, digamos que desayunar, dormir o cenar lo hacemos en cualquier sitio y con lo que pillemos, pero la comida es sagrada y a ella se le dedica tiempo, esfuerzos y el dinero que haga falta, por supuesto regado con un buen vino, para eso tenemos al maestro de ceremonias, Mesie le Peric y para terminar todo el Pacharán que seamos capaces de cargar en nuestros depósitos.




Tras las dos horas largas reglamentarias de comida seguimos camino.

El siguiente pueblo sería Chia.



A la salida del pueblo junto a la iglesia de San Martin sale la pista, hormigonada o asfaltada en su parte inicial, no recuerdo ahora mismo, que nos llevará por la montaña de Chia hasta el collado del Puerto de Sahún, muy cerca de los 2000 metros de altitud.



Pequeña parada en la subida con unas vistas espectaculares del Valle de Benasque al fondo. En general la pista tiene muy buen firme y se podría hacer hasta con una Harley.





Una vez arriba, el tramo final estaba hormigonado, a partir de aqui poco a poco comienza el descenso hacia Plan.

El Peric con su Teneré y Don Trini a la zaga con su TTr pasando el collado del Puerto de Sahún, con la Maladeta al fondo.


Del mismo collado sale una pista practicable, que te lleva hasta la Cascada des Praus, que yo sepa sin salida. Nosotros tiempo para ir como que no teníamos la verdad, pero bueno si alguien pasa y apetece, la visita seguro que vale la pena.
Por cierto puestos a hablar de aviones estrellados, muy cerca de aqui se mataron dos franceses con una avioneta particular sobre el año 2010, es lo que tienen las montañas altas, que a la gente le da por ostiarse contra ellas.

Tras un laaaaaaaarga bajada entre bosques por una buena pista sin asfaltar llegamos a Plan, el que se hiciera famoso allá por 1985 por sus caravanas de mujeres al reclamo de los solteros del pueblo que vieron en ello la oportunidad de darle vida a un pueblo que parecía condenado a desaparecer. Lo curioso es que la cosa no salió mal y salieron unas 40 parejas de aquello.

A nosotros cuando llegamos a Plan lo que necesitábamos no eran mujeres, sino comida y víveres para esa noche.



Así que a ello nos pusimos en el primer supermercado que vimos nada mas entrar al pueblo. La meteo seguía perdonándonos ese día y aunque cada vez había mas nubes amenazadoras, seguíamos.

Con las alforjas llenas ya todo te da igual, eso supone independencia absoluta para poder parar donde nos plazca a cenar, plantar la tienda y dormir.

Pero para eso todavía quedaba un buen trecho. Saldríamos por asfalto hacia San Juan de Plan y de ahi a Gistain donde volveríamos a nuestro terreno ascendiendo por el Valle de Gistain.
Como no puede ser de otro modo en una Transpi, o estas subiendo o estas bajando. Así que vuelta de nuevo a ascender hasta casi los 2000 metros de nuevo, por un camino que ya no era la pista del collado de Sahún, este estuvo un poco más entretenido.



El descenso hacia Sin, nos va regalando algunas vistas espectaculares de los macizos rocosos muy característicos de esta zona. Nos estamos acercando al parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Poco antes de llegar a Sin, el camino que ya se había convertido en una buena pista pasa a estar asfaltado. Pero bueno, no dejan de ser carreteruchas y sin perder un ápice de encanto normalmente.

A partir de aqui y hasta Escalona, que marcaría la entrada al Cañón de Añisclo, no hay otra que tragarse un buen tramo de carretera, esta en mejores condiciones que la mayoría que hemos pisado últimamente, cosa que tampoco nos vino mal para adelantar un poco de terreno, por que para variar íbamos muy atrasados para cumplir con el objetivo del día.



Y llegamos a otro de los sitios que no hay que perderse, el Cañón de Añisclo, aunque este asfaltado tanto da, la estrecha carretera se encajona de tal manera que parece imposible que aquello tenga una salida más adelante.
Importante tener en cuenta que si quieres recorrerlo tiene que ser en este sentido de sur a norte, por que la carretera es de sentido único y en sentido contrario se recorre por otra alternativa por fuera del cañón y no tan espectacular como esta.




Como decía, una vez estas dentro uno no se imagina que aquello pueda tener una salida. Hicimos un par de paradas para intentar hacer alguna toma de dron, que el sitio lo merecía. El amigo Tallafocs lleva un buen dron y el tío controla, luego llevamos otro mas pequeñito, un Mavic Mini con el que Don Trini casi la lía parda y lo perdemos, pero al final todo quedo en susto.




A esas alturas de la tarde llevábamos al Peric cabreado como una mona, porque el hombre quería que parásemos a tomar algo y aqui servidora que decía que nones. De hecho a la entrada del cañón tuvimos nuestros más y nuestros menos jajajaja..., él con que había que parar, y yo con que había que arrear que nos quedábamos sin luz para las tomas de dron en el cañón.

El asunto no pasó a mayores y decidimos que a la salida del cañón de Añisclo, en el primer bar pararíamos.
Pero bares, lo que se dice bares, como que no hay muchos por aqui, pasamos por Fanlo y lo intentamos, pero mira que es raro eso, que en España no encuentres un bar abierto en un pueblo es casi tan difícil como que llueva y no te mojes..... pero no, no hubo suerte.

Unos cuantos kilómetros más y por fin en Servisé sonó la flauta. Habemus bar.



Una parada y un par de cervezas nos resetearon y seguimos con un poco más de ánimo. Seguimos por carretera hasta Fiscal, donde había que comenzar a plantearse donde dormir esa noche. En Fiscal había un camping que podía haber sido una posibilidad, sobre todo teniendo en cuenta que estaba oscureciendo ya, pero la gente tenia ganas de acampada, asi que optamos por seguir.

En Fiscal dejamos ya el asfalto definitivamente, este tramo de asfalto que acabábamos de recorrer, si no me equivoco, sería el más largo de toda la Transpirenaica, unos 70 kilómetros, aunque no me cansaré de repetir que a pesar de que lo que vamos buscando son caminos y pistas, no se hace pesado en ningún momento, más aun teniendo en cuenta que parte de ese tramos es el espectacular Cañón de Añisclo.

Ale, pues ya anocheciendo nos metimos al lio otra vez, la pista se convirtió en caminucho y el barro y algunos arboles cruzados le dieron el punto de aventura a la cosa, la idea era parar en el primer lugar que viéramos factible, pero aquello no pintaba bién, bosque cerrado y mucho barro y charcos por todas partes.




A esas horas, cansados y ya de noche, los kilómetros van muy despacio,  tras 13 kilómetros eternos llegamos al despoblado de Escartín de Sobrepuerto del que tenia alguna referencia, ahi la vegetación desaparecía y a la luz de las motos intuimos que podía ser buen sitio para acampar.

Entonces llega ese momento que todos estamos esperando, la locura, el desmadre..... el momento "autos-locos", moto por aqui, moto por allá, haces de luces por todas partes, chillidos, gritos... "aqui", no,no..."aqui mejor"......"ese sitio es una mierda"...."pues mira que el tuyo"......jajajaja
Después siempre te ríes cuando lo recuerdas, pero esta vez fué algo mas estresante que otras, el sitio era llano, que después de lo visto antes, ya era mucho, pero la hierba te llegaba por la rodilla así que dificultó las labores de búsqueda sobremanera.

El caso es que había que decidirse, de allí estaba claro que ya no pasábamos, así que acabamos montando donde la hierba parecía querer darnos un respiro, no mucho, pero algo era.


Una vez instalados, montamos los cacharros y a cenar.







JUEVES 3 de JUNIO del despoblado de Escartín de Sobrepuerto al Valle de Ansó.


Amaneció un bonito día, el anterior fué el único hasta ese momento en el que no nos había llovido, cosa muy de agradecer, por que sí, muy bonito el campo con la lluvia pero al final acaba uno hasta el gorro de andar todo el día mojado.
A eso que asomas la nariz por la tienda, sales al exterior, te pones de pié, te desperezas, miras a tu derecha, a tu izquierda..... y compruebas que si, con dos cojones, habíamos acampado en mitad del puto camino.

Por eso la hierba estaba mas baja, pero tampoco os creáis, no teniendo tiraba para el medio metro. El caso es que tampoco es que pareciera tener mucho tráfico la travesía de Escartin de Sobrepuerto, nuestro pueblito salvador, así que obviamos este detalle sin importancia y seguimos con nuestros preparativos para desayunar, nuestro café con leche y tostadas con aceite y lo que pillemos ese día.




Ahi estábamos tan tranquilos hasta que a un desaprensivo se le ocurrió pasar por allí con un todoterreno, que poca vergüenza, ya no puedo uno ni acampar tranquilamente....jajajaja.
El hombre me imagino que pondría los ojos como platos cuando se vió el circo montado allí en medio del supuesto camino impidiéndole el paso.




Lo gracioso fué cuando después de desayunar a alguno le dió por darse una vuelta por las ruinas del pueblo, y justo a la entrada del pueblos apenas unos 50 metros antes de donde habíamos acampado, encontrarase una pequeña era totalmente plana y despejada de hierba, con unas vistas espectaculares sobre el valle, nos habíamos lucido chatos.

Por muy a gusto que estuviéramos en nuestro peculiar lugar de acampada, había que plegar y seguir ruta.



Comenzar por la mañana con las expectativas de todo un día por delante y con todo lo que ya llevas por detrás siempre es disfrutón, y a eso nos dedicamos a disfrutar, el camino además se presta a ello, ni muy fácil, ni muy difícil, y en medio de un denso bosque, que poco a poco va aclarando a medida que vamos ganando altitud y nos acercamos al la Ermita de Santa Orosia, junto a la que también hay un refugio.

Como no parecía que anduviéramos muy necesitados de reforzarnos en nuestra fe cristiana, decidimos  obviar la visita a tan santo lugar y seguir nuestro camino.

Se nos acaba la buena pista, quizá como castigo por no hacerle la visita el santo de turno, y este nos mando una maldición en forma de mal camino a medida que ascendemos hacia el monte Oturia, que vamos dejando a nuestra izquierda.



Para compensar el camino nos obsequia con unas vistas espectaculares del macizo de Tendenera allá a lo lejos, mientras una águila majestuosa vigila nuestro paso, ...... o ¿será un buitre esperando a que caiga algún incauto?







Siguiendo la vereda llegamos hasta una cancela desde donde iniciaríamos el descenso hacia el valle, subes, bajas, subes, bajas.... es lo que hay.



En cuanto perdemos un poco de altitud comienza a aparecer la vegetación, hasta meternos en un denso y húmedo bosque caducifolio, precioso, pero con un divertido inconveniente.




La lluvia que ha estado cayendo todos estos días nos obsequia con un buen barrizal que en otros lugares no encontramos, pero aqui en estas umbrías el barro se mantiene durante días y días. 
En general resulta divertido, pero a la nave Enterprise de vez en cuando se le atraganta algún lance y nos toca parar para ayudar a levantar el bicho.



Queda claro que en compañía no deja de ser una anécdota y entre risa y risa vamos tirando, pero yo me imagino a un tío solo por estos lares con un bicho de estos y en estas condiciones del camino y me da que risa poca a la que te ha tocado levantarla cuatro veces.

La pista llega hasta el barranco de Oliván, donde se despeja el paisaje, desaparece la arboleda y acabamos en una carretera que nos lleva enseguida a Lárrede, donde tomamos un atajo que nos llevará hasta Senegüé cruzando un curioso puente colgante sobre el rio Gállego, el Puente de las Pilas.



Llegados a este punto decidimos desviarnos un par de kilómetros a una gasolinera cercana para repostar.
Con el deposito lleno y como siempre que se para, alguna pequeña reparación y echar aceite por algún sitio, seguimos.

El siguiente punto interesante marcado en el track era un vadeo, que siempre tiene su guasa. En esta ocasión tocaba vadear el Rio Aurin, afluente del Gállego, que no parecía muy caudaloso en el Google Earth pero tenia un cauce muy amplio tipo rambla de las que vemos por el sur, eso sabes que puede ser tanto que este seco, como que baje lleno y entonces lo flipas.

Nos lo encontramos bien, ni mucho ni poco, lo suficiente para mojarnos todos y reírnos un poco, por que uno se quedo atascado poco antes de la salida y los que venia detrás les entró la risa floja ante la expectativa de quedarse en mitad del rio, pero bueno, la cosa no pasó a mayores y cruzamos sin novedad.



Tras el vadeo el camino nos llevó hasta el pueblo de  Larrés.



Tras cruzarlo seguimos un corto tramo de carretera hasta pocos antes del desvió a Isín,  y ahi cogeríamos una pista a nuestra izquierda.
La pista como no podía ser de otro modo comienza a ganar altitud y al poco nos encontramos con una barrera que discretamente sobrepasamos. 



Tenia referencia de un pueblo abandonado justo al lado de la pista, el despoblado de Asqués, había visto alguna foto y tenia curiosidad ya que pasábamos justo al lado, pero nos lo pasamos, esta metido en la vegetación, incluso tiene una pequeña iglesia, pero no imaginaba lo bién camuflado que estaba el pueblo, por que ni rastro de el, para cuando me quise dar cuenta nos habíamos pasado muchos kilómetros.
Una de las peculiaridades de esta zona que estamos recorriendo de la Garcipollera, es que esta llena de pequeños pueblos abandonados.



Tras recorrer un buen tramo manteniendo altitud con unas buenas vistas volvemos a iniciar el descenso hacia el Valle de la Garcipollera recorrido por el rio Ijuez que no llevaba demasiada agua en esta época.
El camino pasa a convertirse en asfalto, siempre junto al cauce del rio y de repente nos encontramos con esto......



Había un ciclista muy nervioso, que se lo había encontrado justo antes que nosotros y andaba el hombre por allí preocupado,  en seguida pasó otro coche con una mujer que además conocía al paisano que estaba dentro del coche.
El hombre estaba bien dentro de lo que cabe, aturdido de los golpes, pero no parecía herido, pero el caso es que no podía salir del coche.
La mujer que lo conocía nos dijo que sobrepasaba los 90 años de edad, así que entendimos que le costara moverse.

Por lo que se veía allí, el coche se le había ido hacia la derecha y milagrosamente no había acabado en el barranco al chocar con el quitamiedos, pero eso hizo que se fuera violentamente hacia la izquierda volcando.
Paró también un hombre con una especie de furgo-taxi y entre todos sacamos al hombre por el portón trasero, al final la cosa quedó en un susto reflejado en su cara.
Enseguida aparecieron los municipales y ya marchamos, llegando a Castiello de Jaca oímos las sirenas de los bomberos que acudían a rescatar a un "hombre atrapado en un accidente".
Nos reímos entre nosotros, comentando que llegaban tarde, que el Komando ya había hecho su trabajo.....jajajaja

En el restaurante La Jacetania, justo a la entrada del pueblo tocaría darse el homenaje del dia, y vaya homenaje hasta las orejas salimos.



Con la tripa llena y algún pacharán que otro de más en el cuerpo seguimos con la segunda parte del día. Desde Castiello de Jaca hasta Jasa viene otro de esos tramos guapos de esta Transpirenaica, unos 36 kilómetros con caminos y pistas en diferentes estados y dificultades, con charcos pero no demasiado barro y apenas un pequeño tramo de asfalto cerca de Aisa.

La salida desde Castiello es por un camino en ascenso con casi una treintena de "zetas" que lo hicieron de lo más divertido, el camino asciende hasta las ruinas de la Ermita de San Bartolome, que dado nuestro estado, como que no las vimos, y seguimos ascendiendo por aquel caminucho.



Salimos de Castiello sobre los 850 metros de altitud y el camino termina a los casi 1400 metros en una pista en mejor estado que va cresteando con buenas vistas.



Al poco se cruza la carretera que va hacia Borau y seguimos por pista en rumbo norte manteniendo una altitud entre 1400 y 1500 metros en todo momento y con algunos tramos mas "divertidos" que otros, y eso si, con los inevitables charcos de todo tamaño y condición que se prestaron a que alguno que otro se llevara un chapuzón de algún borde con ganas de juerga. 
Digamos que hay un elemento del Komando al que le resulta especialmente gracioso pasarte a todo trapo por el lado cuando estas cruzando el dichoso charco, con lo que terminas de barro y agua hasta las orejas.
Aunque todo hay que decirlo el "borde" en cuestión, esa tarde se encontraría con la orma de su zapato........eh Peric !!! jajajajaja




La pista bajaría hacia el Valle de Aisa, donde la pista pasa a estar asfaltada en parte durante unos kilómetros, para enseguida ascender de nuevo hacia el Refugio de la Loma de Aisa donde se deja el asfalto para coger de nuevo un camino en regular estado en algunos tramos, hasta enlazar con una pista ya en mejor estado que bajaría hacia Jasa.

A esas horas la rutina diaria es coger vivieres para la cena y a eso nos pusimos, pero no hubo suerte ya que no encontramos ningún sitio donde poder comprar comida. Nos remitieron al cercano Hecho para encontrar algún supermercado y allá que arreamos por carretera esta vez.

Camino de Hecho el piloto de la Enterprise comenzó a darse cuenta de que la moto no frenaba de delante, así que hizo una parada en la cuneta para comprobar que estaba pasando. El caso es que paró apoyo su pata izquierda y luego cuando fue a apoyar la derecha resultó que a ese lado no había asfalto, es lo que tienen los bordes de las cuentas, y mira que el amigo Tallafocs tiene las patas largas, pero no llegaron a tanto y la cosa acabó con caída tonta.



Una vez levantada pudimos comprobar donde estaba el problema, al parecer reventó algún reten de una de las barras de la suspensión delantera con lo que comenzó a perder aceite de manera ostensible, tanto que el aceite llegó hasta el disco del freno delantero contaminando las pastillas y jodiéndose la frenada delantera para todo lo que restaba de Tranpirenaica.

Nos acercamos a Hecho y mientras unos comprábamos víveres en un super, Tallafocs se fué a intentar buscar algún taller donde intentar darle alguna solución a aquello.
Pero no hubo suerte, al final como decía tendría que apañarse sin apenas freno delantero y con una de las barras de la suspensión trabajando en seco, ya que acabó por perder todo el aceite, al menos algo bueno tuvo, dejo de chorrear.

Una vez con las alforjas llenas seguimos nuestro track. Salimos de Hecho por la carretera hacia Ansó y un par de kilómetros después cogimos una pista, de la que no teníamos muy claro ni su estado ni si realmente tendría un final feliz. Se hacia de noche ya, y la cosa se estaba poniendo muy fea, tras un par de días de tregua y de ir sorteando las tormentas, parecía que nuestra suerte se iba a acabar.
La idea era parar en el primer lugar que encontráramos apropiado para acampar, pero la pista circulaba en todo momento en ladera, así que aquello se convirtió en misión imposible, hasta que de repente se acabó, como ya me temía cuando tracé el track con el Google Earth.
Anocheciendo ya, estaba claro que no era hora de meterse en líos, así que en la última curva justo donde acababa la pista y ensanchaba un poco, decidimos que el mejor lugar de acampada posible, y ahí nos quedamos.



Al fondo del valle el pueblo de Ansó, en el que ya estaban encendidas las farolas. El menú para esa noche seria a base de verduras y patatas cocidas con un par de latas de atún en aceite, regado con su correspondiente botella de buen vino, of course.



Después de eso, vendría una de esas noches que tardaremos en olvidar. Apenas nos metimos en la tienda comenzó a llover.
Sobre las 3 de la mañana seguía lloviendo, pero aquello ya no era lluvia, era el puto diluvio universal, con rayos y truenos incluidos.
A esas horas mas o menos comenzamos a sospechar que el lugar de acampada no había sido el ideal.
Aqui cada uno monta su tienda, y normalmente suelen tener un pequeño avance, donde colocas el resto de cosas que no quieres que se te mojen, el problema es cuando el camino donde has montado pasa a convertirse en un rio literalmente, y entonces comienzas a oír un sonido sospechoso ahí afuera y compruebas horrorizado al abrir la puerta de la tienda, que has dejado parte de tus cosas sobre un puto rio.

En fin, no entremos en detalle, digamos que fué una noche "divertida"







VIERNES 4 de JUNIO del Valle de Ansó a Urdax.


El espectáculo cuando esa mañana asomas por la cremallera de la tienda no hay foto que lo pueda transmitir, y das por bueno todas las miserias pasadas y el acongojo que has sentido ahí, sintiéndote tan pequeñito e indefenso dentro de una mierdecilla de tienda de campaña en mitad de "quiensabedonde".



Os haría aquí ahora una apología larga y extensa de la "Acampada", pero bueno, me abstendré por no aburrir al personal.
Había dejado de llover y hasta salió un poquito el sol, así que buscamos un rinconcillo que no fuera un lodazal, y ahi desayunamos disfrutando del momento y del espectáculo que nos brindaba aquella mañana, además es gratis, por si no os había convencido ya....jajaja

Pero esto es como una montaña rusa, ahora estas arriba, ahora estas abajo, tras el acojono de la noche, el subidón del amanecer, y ahora la puta realidad. Estábamos en una pista que no parecía tener salida y estaba claro que la salida no iba a ser llana ni fácil, ya que teníamos que bajar hasta el valle, si o si.

Al final como siempre Dios ahoga pero no aprieta y la pista efectivamente acababa pero continuaba un pequeño camino, que pudimos bajar sin demasiado problema, mas allá de los debidos al barro, pero había bastante hierba, así que aunque resbaladiza, la bajada fue relativamente facilona o al menos mejor de lo que temíamos.



En la parte final cruzamos un pequeño riachuelo, aquí tenemos a Don Trini con su TTr en la faena, y de ahí poco a poco el caminucho volvía a convertirse en pista para bajar hasta Ansó.

Ansó nos sorprendió gratamente, es un precioso pueblo de casas y calles de piedra, que recorrimos esa mañana temprano, en la que no nos cruzamos con nadie en sus calles. Salimos por carretera hacia el Alto del puerto de Matamacho donde dejaremos tierras aragonesas, para entrar en Navarra o Nafarroa como la llaman aquí.

Unos pocos kilómetros mas adelante dejamos la carretera y volvemos a nuestro hábitat, otra vez en ascenso, ya se sabe, aqui o subes o bajas. Estamos recorriendo el Valle del Roncal que nos recibe con una fina llovizna y mucha, mucha niebla.



El camino casi llega a desaparecer, para reaparecer un poco mas adelante y comenzar de nuevo el descenso hacia Urzainqui.
La pista se convierte en un pequeño infierno poco antes de llegar a Urzainqui por que estaban cortando arboles y estaba lleno de roderas profundas de la maquinaria pesada, que con las lluvias de la ultima noche se habían convertido en una trampa. Por suerte fue un tramos corto.
En Urzainqui repostamos en una gasolinera a la salida del pueblo y de paso tomamos un café para entrar en calor, por que aunque la lluvia era muy fina al final acaba por calar.

A la salida de Urzainqui volvemos a coger otra pista de nuevo en ascenso hacia el alto de  Santa Barbara, otro de esos tramos que te dejan un buen sabor de boca, unos 26 kilómetros hasta Ochagavía siguiendo el GR-11 si no me equivoco.



La primera parte cerca del Santa Barbara esta totalmente desprovista de vegetación, para meterse de nuevo en un denso y húmedo bosque, todo ello aderezado de la persistente llovizna y su correspondiente niebla de guarnición. Mágico.

Transitando por una de estas pistas la abrazadera del escape de mi TTr cedió y me quedé con el tubo de escape colgando, la solución como en tantas ocasiones serian las eternas bridas, huelga decir que la Patrona del Komando es Santa Brida, junto con una pequeña cincha, de Touratech, otro que habría que pensar en santificar.



De paso Don Trini aprovechó para cortar el enésimo rayo partido que andaba colgando en su rueda, no llevábamos la cuenta de cuantos había cortado ya, pero su rueda trasera daba pena verla.

Llegamos a Ochagavía y decidimos parar a tomarnos una cerveza en la plaza del pueblo. Nos encontramos allí con un grupo del Palma de Mallorca que también andan haciendo la Transpirenaica, aunque en su caso por asfalto. Con ellos estuvimos charlando un rato contando peripecias.
Mientras estamos en la terraza del bar la llovizna pasa a convertirse en un buen chaparrón, ves tu, el que no se consuela es por que no quiere, nos habíamos librado de una buena y con una cerve en la mano.



No dejó de llover, pero al menos aflojó un poco, así que optamos por seguir. Ahora tocaba hacer un tramo de asfalto para ascender el Col de Tapia, una de las vías de entrada a la Selva de Irati.
En nuestro caso una vez arriba dejaríamos el asfalto para coger una pista en buenas condiciones en principio, pero que pronto acabó convirtiéndose en un infierno de esos que nos gustan.




Cuando el barro es del "gúeno" date por jodío, además estaba en su punto, recientito y con la llovizna impertinente para que no perdiera ninguna de sus virtudes que tan apreciado lo hacen.
El tramo por suerte no fué muy largo, pero tuvo su guasa.



Aquí en plena faena levantando a la Enterprise que tuvo ración extra de caídas. 

Una vez pasada una cancela, que fué el punto mas complicado, unos cientos de metros mas adelante se veía una pista, con mejor pinta que la que llevábamos, y efectivamente, en cuanto llegamos comprobamos que tenia buen firme y sin problemas.
Así que aprovechamos para hacer una pequeña parada para comentar la jugada y recuperar fuerzas después del "festuki".



La pista desciende hacia el valle para poco antes de llegar a Orbaiceta convertirse en asfalto. Y en Orbaiceta decidimos que eran horas de comer.
Muchas opciones no vimos, por suerte el que parecía único bar del pueblo estaba abierto, así que "pa dentro".
El bar tenia una terraza en la parte trasera, y allí aparcamos, pero en realidad estaba cerrada y había que entrar por la otra parte de la manzana, el caso es que dejamos allí mismo las motos. 
Al rato de estar sentados en el bar entro una señora de mediana edad con pinta de pocos amigos, y de muy malas maneras nos indicó que las motos no estaban bien aparcadas.
Nos levantamos enseguida, ..."usted disculpe, las quitamos enseguida, pensábamos que era la terraza de.........", a lo que cortó enseguida, "ni disculpas ni ostias....bla, bla, bla... y no se que mas farfulló", en fin.
Nos estuvimos riendo un rato con el tajante "ni disculpas ni ostias" jajajajaja, tontearías pocas, que les corten la cabeza a ellos, y a toda su descendencia por tan terrible pecado....jajajaja.
No dudo que la mujer tuviera su razón (habiamos aparcado en parte de la fachada de su casa), pero desde luego las formas fueron digamos que "peculiares".
Historias aparte, a mi Orbaiceta, a esas horas sin nadie absolutamente por ningun sitio, bajo la llovizna, me pareció un lugar mágico y con mucho encanto. 
De hecho volvería unos meses después en mis vacaciones con mi familia, aparque mi coche en el mismo sitio que las motos, y les mande una foto de guasa al komando, a ver si recordaban el lugar. Ni que decir tiene que procedí a retirarlo raudo y veloz antes de que apareciera tan simpática señora otra vez.

Tripa llena y por carretera a la fabrica de armas de Orbaiceta, y aquí viene donde la matan, aquí debería haber una oficina, un puesto o algo, donde alguien te preparara para lo que te espera en los próximos kilometros, un PUTO ESPECTACULO !!!!.



Tengo mis dudas de que hasta que punto estará o no permitida la circulación por aquí, pero desde luego no vimos barrera a la entrada ni ningún cartel que nos indicara la prohibición de paso (tampoco lo buscamos mucho la verdad). La cuestión es que a estas alturas de Transpirenaica de verdad que uno ya se cree vacunado contra todo, pero no, que va, el camino que asciende por al Barranco de Txangoa con la lluvia y niebla persistente además, era de cuento de Hadas.



La hojarasca en algunos tramos te llegaba a las rodillas, lo dicho todo un espectáculo. El camino sigue ascendiendo hasta un punto en que desaparece la vegetación, estamos en el refugio Izandorreko.



Poco después volvemos a meternos en un denso y húmedo bosque para poco después a la salida cruzar la se supones frontera con Francia, volvemos a tierras Galas después de unos cuantos días sin pisarla. De vez en cuando paradita para charlar un poco y comentar la jugada, ritmo, lo que se dice ritmo no llevamos mucho, pero bueno esto no es una competición precisamente.



Mareamos un poco la perdiz siguiendo el track por tierras francesas que nos llevaría hasta San Juan Pie de Puerto, de ahí a Saint Etienne de Baigorry por caminos vecinales y unos pocos kilómetros después dejamos la carretera principal para tomar una secundaria que nos llevaría hasta el Collado de Elorrieta, donde justo volveríamos a entrar a España.
 


La subida al Collado de Elorrieta una chulada a pesar de ser asfalto y con unas vistas impresionantes, una vez arriba el asfalto gira a la izquierda y regresa a tierras galas, y nosotros seguimos por una pista que en teoría debería llevarnos hasta Erratzu.



Pero la cosa no pintaba muy bien la verdad. Había dejado de llover, aunque seguía la llovizna fina dichosa, y el principio del camino de bajada estaba de esta guisa. La duda era como estaría el resto del camino, por que algo estaba claro estábamos muy arriba y Erratzu estaba allá bajo, barro había hasta las orejas y si había que volver sobre nuestros pasos por que no tuviera salida, maldita la gracia, mas que nada por la Enterprise, a los "fierros" se les puede aplicar aquello de que "cuesta bajo hasta la mierda rula", pero la Africa con sus ruedas mixtas es mucho bicho.

La cosa es que no tenia ninguna referencia clara de esta tramo al trazar el track, así que por una vez en esta TransPirena, optamos por recular.
¿Todos?, no hombre, siempre hay algún valiente toca pelotas que tira a la suya, esta vez fue el Peric...jajajaja. El caso es que bajar bajó con su Teneré, pero ¿y subir? hay amigo, eso fue otra historia.


Al final con un poco de ayuda y como no podía ser de otro modo, subió.

El resto de la historia, pues un rollo, por que tocó deshacer camino hasta Saint Etienne y coger la carretera que cruza a España por el puerto de Izpegui y de ahi a Erratzu.
Después Arizcun, y aquí empezó a llover con ganas. El próximo destino sería Zugarramurdi, y a estas alturas del día, lloviendo, cansados y anocheciendo, teníamos claro que de Zugarramurdi no pasábamos.

Aquí obviamos un tramo del track y seguimos por carretera bajo la lluvia hasta la plaza del pueblo de Zugarramurdi, donde nos plantemos dos opciones, comer algo por allí y ver donde dormíamos, por que ponerse a cocinar lloviendo como que no.
Alguno se puso a buscar algún cobertizo o porche abandonado por las cercanías del pueblo, pero no hubo suerte, además lo de darnos de comer en el bar que vimos abierto, como que tampoco estaban por la labor, así que la opción de plantar tienda esa noche fué perdiendo enteros.

Al final optamos por claudicar y buscar un hotel en la cercana Urdax, esa noche dormiríamos calentitos y además nos daríamos un homenaje en la cena en un restaurante del pueblo en el que había muy buen ambiente.
En la cena nos saludó un chaval del grupo de motos que también estaban durmiendo ese día en el mismo hotel que nosotros y que nos conocía por los videos y el blog


SABADO 5 de JUNIO de Urdax al Cabo Higuer (y Bilbao)

Lo bueno de dormir en un hotel es que puedes aprovechar para secar la ropa, y eso haríamos esa noche, al menos en parte.
El hotel era el Irigoienea a las afueras del pueblo, en un rincón idílico, como todo aquí, joer, si es que lo tienen fácil los jodíos, todo verde, todo bonico. El hotel es pequeño pero con mucho encanto.
Tras el desayuno rutina de costumbre para cargar trastos en la moto y repasar cosas.


Por cierto que nos hicimos una foto con el chaval que nos había reconocido en el restaurante la noche anterior, eran también de Alicante, y su intención era seguir por la costa Cantábrica para luego bajar por Portugal con sus GS.



La etapa de hoy era corta, así que nos lo tomamos con calma, salimos de Urdax y nos liamos con el gps, porque en lugar de salir hacia Zugarramurdi de nuevo, deshicimos el track por la pista que no habíamos hecho el día anterior durante unos cuantos kilómetros, hasta que algo nos dijo que allí fallaba algo, estábamos volviendo hacia el Baztan en lugar de salir de él.
Volvimos a Urdax y ahora si, tiramos para Zugarramurdi, lo cruzamos y salimos por un camino hacia las Grutas de Sare, el camino paso a senda y la senda acabo en un terraplén, la frontera con Francia, le estábamos entrando a los gabachos por la puerta trasera...jajaja

Conseguimos sortear el terraplén y salimos a un asfalto que nos lleva a la carretera que asciende al Col de Lizarrieta. La dejamos apenas un par de kilómetros después en una zona boscosa al lado de un riachuelo, de ahí sale un camino en subida. Aquí nos liamos un poco y tres tiraron por un sitio y dos por otro, yo me tiré por el bueno, pero desde luego no estaba el camino como para andar yendo y viniendo, así que me paré una vez arriba y los esperé a que vinieran.



Recular de donde se habían metido ya les costo trabajo y el camino con mucha pendiente y con el barro estaba muy, muy resbaladizo, optamos por que la Enterprise no intentara subir por allí, por que además después tenia pinta de haber algún otro tramo complicado, y la mandamos a dar un rodeo, quedaríamos un poco más adelante.

Salimos a una carretera justo donde se vuelve a entrar en España, y donde habíamos quedado con Tallafocs y su Africa.
Poco le quedaba ya a nuestra TransPirena a estas alturas, cogimos un tramo de carretera y después un hormigonado y cuando ya creíamos que ya estaba, todavía tendríamos un ultimo tramo "divertido", al igual que el anterior, no por que fuera muy complicado en si, sino por el resbaladizo barro que hacia que las ruedas de la Enterprise (con poco taco todo hay que decirlo) resbalaran mas de lo deseable.



Un poco de ayuda y para arriba, el camino acababa en una carretera de nuevo y unos metros mas adelante queda el Col d´Ibardin, una especie de centro comercial fronterizo de tiendas y gasolineras, donde por primera vez en muchos días, vimos muuuuucha gente, muuuuchos coches,... purfff, que agobio. jajajaja

Aquí seguía el track pero no hubo mas remedio que desistir, por que estaba cerrado con una enorme puerta infranqueable,  además con pinta de haber mucho senderista por allí.

Así que dimos por terminado el Offroad y nos fuimos por carretera hasta la cercana Irún, de ahí a Hondarribia y al Cabo Higuer para cumplir con la tradición y dar por terminada esta TransPirena.






Y poco mas que contar, de ahí por carretera hasta Bilbao, donde a las 5 de la tarde nos recogían las motos para llevárnoslas a casa.

Nosotros hotel, ducha y final de fiesta en Bilbao, y ahí ya, como dicen por ahí, lo que pasó en Bilbao se queda en Bilbao. ;-)

Conclusiones: 

Hay muchas Transpirenaicas posibles, de eso te das cuenta cuando un día te pones a trabajar en el track, este es un refrito de muchos, algunos de moto, y otros de bici, sobre todo de uno realizado por un amigo en bici unos meses antes, del que tenia datos de primera mano y recientes, también hay tramos inventados a base de "rascar" con el google earth, todos son buenos, los habrá con mas o menos asfalto, mas o menos líos, pero desde luego cualquiera valdrá la pena seguro.

Fueron 1166 km de los cuales 698 km de offroad y 468km de asfalto, pero no me cansaré de decirlo, el asfalto no hace que pierda ni un ápice de encanto la ruta, exceptuando algunos tramos cortos de carretera digamos principal, el resto son todo carreteras secundarias o carreteruchas estrechas, valga como ejemplo de esto la del Cañón de Añisclo, que mas da si transitas por tierra o asfalto, el lugar es una pasada.

La dificultad puede variar mucho dependiendo de la meteorología, a nosotros nos llovió casi todos los días y nos "jartamos" de barro, si además hay alguna maxi en el grupo con neumáticos mixtos, ya sabes lo que hay, se puede hacer, no hay problema, pero hay que asumir que en ciertos sitios hay que tomárselo con calma y probablemente haya que levantar mas de dos veces la moto. No me imagino una Transpirenaica con una Maxi Trail, con barro como lo que encontramos nosotros y solo, tiene que ser muy duro.

Respecto al tiempo para realizarla, digamos que nos lo tomamos con calma, al final fueron 6 días y medio. Si uno lleva prisa, pues nada, dos tíos con motos ligeras y sin trastos, puestos a llegar pronto, pues chico, en verano, sin barro y buen tiempo, hasta en dos días te la puedes cepillar, pero creo que este recorrido se merece disfrutarlo y tomárselo con calma, empaparse de los paisajes, hay que parar, perder tiempo en ciertos sitios, acampar, remozarte en barro hasta las orejas, mojarte, pasar frio....jajajaja

Otra cuestión a tener en cuenta a la hora de hacer una transpirenaica es que si queremos hacer el máximo de offroad posible vamos a tener que asumir que vamos a tener que saltarnos algunas normas, hay limitaciones de todo tipo, en algunas pistas son de fechas siendo solo transitables en verano, a partir del 1 de Junio, en otras hay limitación de numero de vehículos, pudiendo transitar solo un máximo de 6 motos y en otras directamente esta prohibido. Un poco de sentido común, y evitar fines de semana y ciertas fechas, en nuestro caso era primeros de Mayo y no tuvimos ningún problema.

Por ultimo, problemas en las motos, que para eso somos el Komando Pupas.

Africa Twin CRF 1000 (Tallafocs) :  Perdió el aceite de la barra derecha de la horquilla delantera, en principio eso no supondría mucho problema mas allá de que a partir de ahí trabajaría en seco esa barra. Lo que mas complicó las cosas es que el aceite fue a parar al disco delantero y eso afecto de manera irremediable la frenada en esa rueda delantera.

BMW GS650 (El Novato): Esta si la lió parda, no sabemos como, pero se le salió el eje de la rueda trasera, imaginaos el desaguisado, por suerte se pudo solucionar en un taller, eso si, haría casi toda la Transpi sin freno trasero, un crack el Novato.

Yamaha Tenere 700 (Mesié le Peric): Un problema con el sensor de la pata de cabra que hacia que no arrancara la moto, se solucionó puenteando y listo.

Yamaha TT 600 RE (Don Trini): A apenas unos kilómetros de comenzar en Cabo Creus, comenzó a partir radios, la solución pasó por ir serrándolos a medida que se partían y con una llave ir apretando los radios sueltos, al final fueron 5 o 6 radios y la rueda como un churro, pero llegó. Digamos que el mantenimiento de esta moto por parte de su dueño no es el idóneo, dejémoslo en eso.

Yamaha TT 600 RE (Dimoni) : Rotura de la abrazadera del escape, solucionado con bridas y una cincha pequeña.

Y esto es todo amigos.

Saludos desde la Ci.

1 comentario:

  1. Espectacular crónica, he disfrutado como un nano leyendo, aunque no tanto como vosotros haciendo la transpi ,muchas gracias por compartir...

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