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sábado, 7 de noviembre de 2020

KP Circular 2020

 En estos tiempos tan extraños nuestra primera opción de  ruta hasta Oporto quedó para tiempos mejores, optando finalmente por pasearnos por tierras hispánicas en una ruta circular con salida y llegada en casa durante 6 dias y sus noches.

Cualquier dia es bueno para empezar, un martes por ejemplo a eso de las 9:30 de la mañana quedamos en el Hotel Don José en Castalla, punto ya habitual de partida.

 


 Allí fuimos llegando cada uno de los 3  componentes del komando, el cuarto componente vendría a nuestro encuentro en Nerpio donde teníamos previsto llegar esa primera noche.

El Peric, con su flamante Tenere 700 hasta las trancas de pegatinas.

 


El Novato con la no tan flamante XR en el que todo apunta sería su última ruta, no nos vamos a extender mucho en el tema, pero en la anterior ruta a Finisterre rompió el motor y la reparación no parece que sea muy fiable, suena a motocarro y chupa aceite como si no hubiera un mañana,... pero ya podemos adelantar que aguantó.

Los otros dos componentes para esta ocasión, serian las inagotables TTR que ahí siguen. 

La hora de salida entre cháchara y desayuno pasó de las 9:30 a las 10:30, salimos con destino a Sax por la ya tradicional pista del arenal. Aquí hicimos la primera parada para estrenar nuestro dron, un DJI Mavic Mini, que da el pego como los buenos y ocupa muy, muy poco, aunque con un problema en el IMU que hacia que se volviera loco, pero como no dio tiempo para mandarlo a garantía, nos lo llevamos tal cual.

 Éxito total, de esta primera grabación, la idea es hacer una pasada a lo largo del eje del camino, si el rumbo del camino coincide con el rumbo del dron, todo bién, pero si el dron va con un eje unos grados diferente, al final acaba marchándose a un lado del camino, donde una hermosa y frondosa Encina lo estaba esperando, ostión de los buenos, y caída desde "nosecuantos" metros, muchos, pero el caso es que el jodío tal cual se metió la torta se repuso y salió zumbando para arriba otra vez zzuuuuuuuuuuuuuuummmmmmmmmm...jajajaja, una caña estos trastos.

Bueno al menos, la toma habrá sido una pasada pensé.... pues, pues, pues no, resultó que olvidé darle al botoncito ese que hace que grabe, detalles sin importancia. Lo dicho, éxito total.

Optamos por dejar lo del dron para otra ocasión y seguimos, a partir de ahí optaríamos por una variante distinta a la ruta tradicional que aunque pasaría por Casas del Señor como siempre lo haría por otro lado, allí tuvimos la primera del día, por que al Novato le mola ir sin GPS y sin intercomunicador, así que a la que te despistas se te ha perdido y como no puedes hablar con el... pues eso, un puto desastre.

La cosa no fue a mayores, y aprovechamos para hacer una parada mientras aparecía.


 

El siguiente destino sería la Sierra de la Pila, pero siguiendo con lo dicho antes, optamos por una variante mas al este, por la parte baja. Ahí la liaríamos a la entrada del Barranco del Mulo al que nuestro subconsciente parece no le dio buen rollo, y optamos por tirarnos por una trialera, que resulto ser bastante peor que el barranco dichoso, el Peric ya puestos y después de haber conseguido pasar con la Tenere, dijo que nones, que el no volvía, con el follón el dueño de una casa que había por allí y en la que medio terminaba aquella trialera, asomó por allí, buena gente, nos echó una mano  y hasta le dió agua al Novato después que quedó al borde de la deshidratación tratando de arrancar la XR y eso que literalmente lo invadimos.

El Novato con la XR y servidora con la TTr volvimos al track e hicimos la rambla que salía a un sendero y después a la casa que comentábamos.

Pero la XR después de pararla mientras aclaramos que hacíamos con el Peric, ya no hubo tu tía de volverla a arrancarla, el Novato se dejó allí el alma.



En estos casos, la experiencia nos dice, que nada como sentarse un rato, descansar, charlar y dejar pasar el tiempo, y eso hicimos.

Pero para darle más emoción al asunto, contemplando al bicho nos damos cuenta que además de no querer arrancar, la jodía estaba pinchada, que bién.

Echamos mano de un spray antipinchazos (que nunca solemos llevar)  y a pesar de renegar el Novato hasta la muerte de que eso no valía para nada, mira tu por donde se tuvo que tragar sus palabras, por que el dichoso spray va, y terminó por arreglar el pinchazo...jajajaja.

Así que tras casi entrar en pánico con el panorama que se nos presentaba nada más empezar el día, como siempre de todo se sale y pudimos seguir ruta hacia Ojos.

Allí, otro imprevisto más, el túnel que cruza por la presa que normalmente esta abierto, estaba cerrado por obras, así que nos tocó dar un rodeo importante para poder cruzar a Ojos.

De Ojos iríamos a Ricote, y la salida de Ricote hacia la sierra, sería por un camino encajonado entres muros de piedra y rodeados de naranjos y limoneros, idílico oiga.


A partir de ahí entraríamos en uno de los tramos bonitos del día, la Sierra de Ricote. Asfaltado al principio para convertirse en una buena y facilona pista forestal rodeada de pinos por todas partes.

Ahí andábamos disfrutando del tramo cuando mi TTr comenzó ha hacer extraños, habíamos pinchando otra vez.

Lo de los imprevistos en las rutas le da su punto y todo eso, pero joer, la primera mañana y dos pinchazos ya, así de entrada... puff, no le vimos la gracia la verdad.

Como nos quedaba algo de spray de la rueda del Novato optamos por echarle a ver si colaba y teníamos suerte, ..... craso error, por que lo único que creo que conseguimos fué bloquear la válvula.

Llego un punto en que ni entraba, ni salía aire por allí, no nos dejaba hinchar con las bombonas de gas, pero es que tras desmontar la rueda para intentar reparar no habia manera, porque la cámara todavía tenia aire y nos complicaba las cosas.


 

Llegamos a arrancarle la válvula y aun así no perdió ni pizca de aire, no lo entendíamos la verdad, pero el caso es que optamos por volver a montar la rueda y arrear al pueblo más cercano con lo que le quedaba de aire.

El más cercano seria Mula, y allá que arreamos, despacito pero sin pausa llegamos sobre las 4:30 todavía a tiempo de pegarnos una buena comilona justo en el bar de enfrente de un taller que encontramos abierto nada mas entrar a Mula, cuando los santos van de cara todo va rodado..jeje


La recogimos en el taller Motos Benito, que nos solucionó la papeleta mientras comíamos, un tío muy majo, nos estuvo enseñando el culpable del pinchazo un clavo bien hermoso, de paso aprovechamos también para hacer algún arreglo menor, recogimos trastos y arreando por la carretera de Calasparra, para interceptar el track y seguir ruta.

Disfrutamos unos cuantos kilómetros de toda variedad de pistas y caminos, con alguna cadena de por medio que discretamente pasamos hasta llegar a Valentín, y de ahí siguiendo por pistas hasta Moratalla, donde paramos en la gasolinera de la entrada a repostar y reponer fuerzas.


A estas alturas del día, comenzaban a quedar pocas horas de sol ya, y todavía teníamos mucho por delante, así que optamos por saltarnos un pequeño tramo del track por la Sierra de Moratalla, lo haríamos por la carretera paralela, que también es precioso y no desmerece en nada.

Alguno hasta se emocionó y todo con la puesta de sol.



Una vez dejamos la carretera que llevábamos, nos esperaban los 30 km de pista mas espectaculares del día, la ruta hacia Nerpio fue alucinante, mas aun con la luz de la puesta de sol a esas horas, una pasada.

 


 Aquí hicimos un segundo intento con el dron, con algo más de suerte, aunque seguía haciendo cosas raras, asi que optamos por no alejarlo mucho por si las moscas, al final salió una toma medio decente.

La bonita puesta de sol, pasó a convertirse en una preciosa noche, oscura  y confusa como todas, porque nos aparecieron un par de cadenas donde no tocaba, manía de poner cadenas leche, después de dudar un poco y ante la poco atractiva opción de ponernos a buscar alternativas, decidimos seguir, es martes y son las 9 de la noche, a esas horas en esos días no suele haber mucha gente por ciertos lares.

La cosa sale bien y acabamos en el bar de enfrente de donde años atrás cogimos una de las melopeas mas históricas del komando, después de andar perdidos en aquella ocasión, esta vez nos lo tomamos con mas calma y nos limitamos a cenar mientras esperábamos a que llegara Don Trini que venia por autovía y carretera desde Alicante para reunirse con nosotros.

Una ven todos allí, Mesié le Peric, encargado del departamento de Marketing del Komando nos hizo entrega de las camisetas conmemorativas correspondientes a las que rápidamente decoramos con nuestras firmas. Muy emotivo..... jajajaja.


Sobre las 12:00 de la noche arreamos de Nerpio hacia las afueras a una zona de picnic que habíamos controlado con el Google Earth que tenia buena pinta. 

La etapa prevista era de 234 Km, aunque con la visita a Mula por el pinchazo se alargaría unos 15-20 km mas con toda seguridad, el caso es que cumplimos el objetivo del día.


DIA 2 

Amanecemos en un hermoso rincón, más no se podía pedir.

El culebrón del dron continuaría, esta vez se le fue la olla y se metió un viaje en caída libre desde unos 10-12 metros, "p´habernos matao", pero el jodío sobrevivió.

Recogemos, desayunamos como siempre y volvemos sobre nuestros pasos hacia Nerpio de nuevo para repostar en la gasolinera, ya que Don Trini venia tieso de gasolina.

Otro que tenia problemas era el Novato y su XR que con solo ponerte detrás de el un rato ya podías adivinar que le ocurría, quemaba aceite como si no hubiera un mañana, unos dos litros diarios para mas señas. Así que el hombre acabó comprándose un bidón de 5 litros de aceite que formaría parte de su equipaje durante todo el viaje. Esto dió su juego, pero eso ya vendrá después.

Con depósitos llenos comenzamos el día de nuevo por otra buena pista en pleno monte entre pinares, una chulada.


 

La pista transcurre en su parte final por la Sierra de las Cabras antes de llegar al Cortijo de la Fuente de la Carrasca ya por un camino asfaltado que dejaríamos en el Caserío de la Hoya del Espino, donde comienza un tramo de camino muy guapo hasta una carretera en la que entraríamos ya en Andalucía.



Encontraríamos un par de cancelas, pero sin más problema, pasamos, las volvimos a cerrar y listo.
De vez en cuando, si el sitio gusta, no hay nada como hacer una parada y charlar un rato.


Una vez en la carretera la cruzaríamos para seguir pista hasta una cadena. Donde cada uno optó por cruzarla por un sitio,  y cada uno con fortuna diferente, aquí Don Trini dándole vidilla al cruce de la cadena con una visita a los suelos.



Esta cadena marcaba la entrada de lo que debió de ser una especie de complejo turístico rural que a día de hoy parecía abandonado, como estaba tranquilo, la cruzamos y atravesamos el lugar, muy triste ver estas cosas, volvimos a cruzar una cancela y seguimos monte abajo.



Volvimos a coger la misma carretera de antes que nos llevaría hasta Santiago de la Espada, no sin antes darnos un buen susto en una curva en la que casi hacemos montonera el Peric y servidora con un coche que subía.

Poco después de Santiago de la Espada saliendo por la carretera de Pontones tomamos un camino a la derecha que nos dejaría en la parte alta del valle que forman el rio Segura y el rio Madera, eso si, ya por asfalto, por cierto esta carreterucha es de las de no perdérselas, preciosa.

 


Una vez en el fondo del valle cruzamos el rio en la Toba, volvimos ligeramente y seguimos hasta tomar una pista que se complicó por momentos ya que además no terminamos de tener muy claro si se podía pasar por allí o no, que por estos lares la cosa suele estar muy restrictiva..

 


Una vez arriba, bajada a El Robledo y de ahí a Cortijos Nuevos, unos 6 km después dejaríamos ya el asfalto para volver a un buen tramo de pista en dirección a Beas de Segura.

En Beas de Segura, comida, de las nuestras, de las de 3 horas.

Con la tripa llena, algún pacharán de más en el cuerpo y alguna declaración que otra de amor eterno a la camarera por parte de algún miembro del komando, seguimos ruta, cruzamos un aeródromo y al poco un curioso puente sobre el rio Guadalimar, el Puente Mocho, que googleando supimos que era un puente romano por el que todavía hoy sigue transcurriendo la trashumancia, también supimos que el camino que lo cruza venia de la Sierra de Segura (como nosotros) y que recibía el nombre de "de los Cartagineses".

 


Alguno aprovechó para lucirse en la foto, eh Peric.


A partir de ahí entraríamos en un mar de olivares durante unos cuantos kilómetros.

Poco antes de llegar a Chiclana de Segura la monótona pista entre olivares se empina y para darle más emoción hay una excavadora removiendo el camino, todo a favor para que el de la Tenere se quedara enganchado.

La Trini y el Novato le adelantan y pasan de su cara, el "probe" Peric se queda allí enganchado con cara de circunstancias, al final me da pena y subo a ayudarlo, pero para entonces el hombre de la pala ya le ha echado una mano y consigue salir del "embolao".



En la subida a servidora se le cala la moto y en cuando arranco de nuevo con las ganas de agarrar al de delante se me levanta la rueda delantera y ostión al canto, sin consecuencias, eso si, sudada de las buenas para levantar la moto en plena cuesta y la tierra suelta.

Cruzamos Chiclana y salimos de nuevo por olivares hasta Aldehermosa, donde sigue la misma tónica, hasta que de repente cambiamos totalmente de paisaje a zona de monte con encinas y pinos.



Parada de rigor.


A partir de aquí comenzaría el infierno de las puertas y las mega fincas privadas que nos complicarían la vida hasta Puertollano.

Para la primera puerta que nos cortaba el paso, buscando en el gps encontramos lo que parecía ser una buena alternativa, luego se vería que no.


Pero mientras tanto nos metimos en una zona preciosa con la luz del atardecer y animales cruzando por todas partes, una pasada, atravesamos alguna cancela pero en general parecía que todo iba bién.

Todo iba bién, hasta que tropezamos con esto....  


 

Ahora la duda era si estábamos dentro o fuera de la finca, si estábamos dentro solo había que pasarla como fuera y seguir, pero si era la entrada la cosa era peor por que luego habría otra puerta de salida y estaríamos "cazados". Allí estuvimos un rato viendo opciones, el Peric incluso arreó con la moto para ver una posible salida por otra camino que había visto en el GPS, pero moría también en un vallado.


Total que al final no quedo otra que recular y dar un rodeo brutal a aquella finca, que al menos seria por pista. Esta pista fue a parar a una carretera que nos llevaría hasta Aldeaquemada ya en el track.

A Aldeaquemada llegamos ya de noche y un poco pasados de vueltas, y todavía quedaba mucho, así que optamos por sentarnos en una terraza de una tiendecilla que había en la plaza del pueblo, tomarnos unos refrescos y ver que opciones teníamos.

La etapa de hoy estaba pensada para dormir después del Viso del Marques, y tenia unos 264 km, de los que entre unas cosas y otras estaríamos cerca de hacerlos, pero estábamos lejos de conseguir el objetivo del día.

Al final hicimos un ultimo tramo hasta Despeñaperros donde sabíamos que habían restaurantes, cenamos un bocata en uno de los más peculiar, Casa Pepe, donde el chaval que nos atendió le gustaban las motos de campo y estuvimos de charraeta un rato con el.

A apenas un par de kilómetros de allí en una área de picnic encontramos el sitio perfecto para montar el campamento.

Sobre las 4 de la mañana descubrimos que muy finos no anduvimos con la elección del sitio de acampada. Lo de la berrea de los ciervos supongo que es difícil de evitar vayas donde vayas en esta época y en esta zona de Despeñaperros, pero lo de montar tienda junto a una vía del tren que además pasó en la madrugada,  tela, pensábamos que se nos venia el mundo encima.




DIA 3

Acampamos, por supuesto manteniendo las normas de separación anti-COVID, no la vayamos a tener hombre.

Rutina de costumbre, recoger y desayuno, esta vez con mesa de picnic y todo.


El día anterior no cumplimos objetivo, pero eso no deja de ser una quimera, se plantea, si se puede se cumple, si no, pues no se cumple.

Tampoco estábamos muy lejos, cogimos una pista paralela a la autovía durante un tramo y después nos separamos con destino a Visos del Marques donde teníamos previsto repostar de gasolina y el Novato de aceite, con sus 2-3 litros diarios de rigor.



Pero a apenas un par de kilómetros de Visos la TTr de Don Trini se quedó sin gasolina, ...??????, algo no cuadraba por que no era normal.

Entonces investigando, investigando averiguamos el motivo. Al gachó los 50€ que le pidieron por un filtro original de Yamaha para su TTr le parecieron carísimos, así que optó por  coger una esponja de un cojín que tenia por casa, la cortó convenientemente y se montó su propio filtro de gasolina... mira tu que bien, y gratis, un tío listo el Don Trini este...jajaja.


Solo hubo un problema, cada vez que parrábamos a repostar, y fueron unas cuantas veces en 1600 km, yo ponía 10-12€ en mi TTr, y el 15-18€ en la suya, algo nos decía que el maravilloso filtro casero tenia algo que ver con este consumo desmedido de gasolina. El caso es que creo que las cuentas no le salieron al final...jajaja.

Hicimos trasvase de gasolina y llegamos a la gasolinera de Visos del Marques, repostamos y comenzamos con el track en serio.

Pero nuestro gozo en un pozo, a las primeras de cambio topamos con las puñeteras puertas, y esta seria de las más grandes y hermosas, abierta eso si, pero no era plan, así que optamos por seguir por la carretera que llevábamos hasta encontrar un camino que saliera en rumbo norte como nuestro track.

Y en principio hubo suerte, ya que encontramos lo que se denominaba Cañada Real de la Plata, y como tal viene también en el TopoHispania, así que probamos suerte y la cogimos con idea de seguirla rumbo norte y que nos llevara hasta nuestro track. No pintaba mal.


Mientras tanto disfrutamos de lo lindo, el paisaje de dehesas aunque seco en esta época del año, tiene unos contrastes de luz preciosos, además la cañada se mete en pequeños barrancos entre vegetación en muchos tramos, una pasada.


Pero no duraría mucho el idilio, ya que tropezamos de nuevo con los vallados, ni cañada real ni pollas, algo me dice que aquí manda el que más dinero tiene, vallado, puerta y si nadie dice nada ahí queda. No lo se con seguridad, pero entiendo que una cañada real no debería estar cortada, como mucho una cancela que tu puedas abrir y cerrar.



El caso es que no se como acabamos dentro de lo que parecía una finca, por que todos los caminos que intentábamos tomar en rumbo norte para interceptar nuestro track acababan en lo mismo, llegamos incluso a localizar el track en un momento dado, pero ahí fue donde nos dimos cuenta de que el track trazado discurría totalmente por una finca particular.

Pues tras darnos un precioso garbeo por la finca, tras casi dos horas de ruta bordeando hasta un pantano, que parece también era particular, acabamos saliendo por la hermosa puertota por la que habíamos pasado anteriormente a la misma carretera, como dicen en mi pueblo en valenciano de por aquí,  "cagalló torna al caixó".

Como siempre, uno se termina por acostumbrar, es casi mediodía y estamos casi donde estábamos, un desastre. Visto lo visto y con las horas que eran, optamos por tirar por carreteras secundarias para Puertollano, no era plan de seguir tonteando buscando el track para acabar en alguna puñetera puerta de nuevo. Serian unos 70 km de asfalto que se hicieron bastante amenos por que el paisaje acompañaba.


Una vez en Puertollano si que teníamos referencias del track ya que salvo alguna pequeña variante seguiríamos el track que nos había pasado la gente de  Embarra2 de su ruta de los Castillos Olvidados, por cierto desde aquí mil gracias por que la verdad es que este tramo desde aquí hasta cerca de Toledo fué de lo más disfrutón del viaje.

Pasamos de Puertollano, que no nos gustan mucho los sitios con mucha gente y seguimos track hasta Corral de Calatrava que no estaba muy lejos, y aunque tarde todavía llegábamos a hora de comer.

Como siempre, en España en cualquier pueblo, encuentras un buen bar o restaurante con su menú para comer como un señor por un precio más que razonable, y aquí no iba a ser la excepción.

Hoy habíamos jurado y perjurado que bocata y arreamos. No hace falta explicar que no lo conseguimos, entrantes, primer plato, segundo, postre y pacharán en plural, un desastre como siempre. La pena hoy, es que no había camarera.

Con nubes de tormenta en la lejanía salimos de Corral de Calatrava rumbo norte, unos kilómetros después sabíamos de otro puente con historia, el Puente de las Ovejas sobre el Guadiana, de este ya nos habían contado algo los Embarra2 en su video de la ruta,  al igual que el Puente Mocho también era utilizado por la transhumancia y como curiosidad se estrechaba lo suficiente en su paso central como para poder pasar las ovejas de una en una y poder contarlas.


Un par de fotos y a seguir con otro tramo que al igual que el puente ya sabíamos de el, un sendero con un par de pasos complicados que le pondrían el punto picante a la tarde.



El sendero por cierto una pasada, repasando el track veo ahora que forma parte de la Cañada Real Soriana. Un sendero estrecho y enrevesado con un par de sorpresas como decíamos.

Don Trini que va delante pasa el primer escalón, pero en segundo lugar llevábamos al Peric con la Tenere 700 que se nos antojaba poco apropiada para estos líos. Así que optamos por ponernos en los laterales por si la cosa se complicaba y podíamos evitar un posible caída.


Una buena sudada y conseguimos pasar el primer escalón, el segundo no pintaba mucho mejor, era una pequeña zona de rocas puntiagudas, que consigue pasar también con el trasto.

Ya puestos nos ayudamos todos por si las moscas, rebasamos ambos, foto y seguimos la senda que ya no tuvo mas complicaciones más Alla de las estrecheces propias de una senda.

Foto dedicada con mucho cariño a los Embarra2, que fueron los que nos metieron en el lio este, debe ser una especie de síndrome de Estocolmo o algo así, cuando mas te putean más cariño les coges......jajajaja



Pasamos por Alcolea de Calatrava y seguimos por buenas y disfrutonas pistas hasta Piedrabuena. Poco después de pasar por el pequeño embalse de Peralosa la liamos, ya que el track hace un pequeño quiebro para meterse por una puerta (abierta), pero que estaba ligeramente escondida a la derecha. 

El caso es que no la vimos y fuimos a parar a un vallado, optamos entonces por ir hacia el este a buscar una alternativa, que no encontramos y que además repasando después el GE, nunca hubiéramos encontrado.

Acabamos en una pequeña represa que forma el rio Bullaque, un lugar curioso, pero del que no había manera de salir, ya que la salida natural era un camino que se metía en una finca con su correspondiente puerta cerrada. Después de intentar en vano seguir el curso del Rio Bullaque hacia el norte con idea de interceptar el track y tras meternos en un pequeño embolado, optamos por recular y buscar otra opción.


En una parada paso una pick-up por allí y le preguntamos, era el encargado de una de las fincas y el fue el que nos dijo lo de la entrada por la puerta abierta que a nosotros se nos había pasado, ese camino de hecho entraba en su finca y de hecho nos acompañó un par de kilómetros para indicarnos (o para controlarnos...jajaja) y nos dejo casi en la puerta de salida.



 Un poco de "corre que te pillo por pistas" y a partir de ahí comenzaríamos a jugar al gato y al ratón con el Rio Bullaque, siguiendo su curso. Que en algunos tramos estuvo hasta divertido y todo.

En el Robledo paramos a repostar y tomarnos un refresco. Una parada, una xarraeta y un refresco te resetean para empezar de nuevo, por que después de la pérdida con el consiguiente retraso andábamos con el gancho para variar.

Al Robledo le siguió El Torno, y a la salida el cielo se llenó de negros nubarrones que no auguraban nada bueno, o si jejeje.


Optamos por parar y enfundarnos nuestros trajes de lluvia por si las moscas y seguimos ruta hacia los lindes del Parque de Cabañeros, la pista se convirtió en camino y el camino en sendero, comenzó a llover y el sendero comenzó a transcurrir por un túnel  de vegetación..... durante unos cuantos kilómetros disfrutamos de probablemente uno de los mejores ratos del  viaje bordeando Cabañeros.



El sendero termina en la presa del Embalse de Torre de Abraham, donde tocaba coger carretera durante unos cuantos kilómetros en los que fuimos jugando con cortinas de agua que iban y venían, de alguna nos escapamos y otra nos la comimos de pleno.

Dejamos la carretera para tomar la Vereda del Molinillo que nos recibió con lluvia torrencial. Este camino en su parte final asciende un pequeño puerto ya asfaltado para una vez coronar dejar este a nuestra derecha por un mal camino que con la lluvia y entre un paisaje de Encinas que acabó siendo una dehesa nos llevó hasta Las Ventas con Peña Aguilera donde llegamos sobre las 9 pasadas, ya de noche.

Este fue otro de esos tramos de los que se te quedan grabados en la memoria, una chulada, mas aun oscureciendo y con la lluvia.



Quedaban unos 25 km para el lugar previsto de acampada, pero pintaba mal la noche, cada vez el tiempo estaba peor y la previsión no era buena ese día, seguimos ruta nocturna con la lluvia con idea de parar en un pequeño pueblo cercano a lugar de acampada que comentaba, el pueblo era Casasbuenas y por lo que había buscado anteriormente sabíamos que tenia un bar, solo uno, con una curiosa historia además, ya que salió en un diario de tirada provincial. Al parecer el dueño del bar se jubiló y lo cerró dejando al pueblo sin bar, parece ser que hubo movimientos vecinales para que abrieran el bar del pueblo otra vez, teniendo que entrar el ayuntamiento en el tema como  cuestión de prioridad nacional...jajaja.

Pues en teoría se había solucionado el tema, pero cuando llegamos a las 10 de la noche al solitario Casasbuenas, la única persona a la que pudimos preguntar nos dejó helados, el bar estaba cerrado por obras.



Nos sentamos en los soportales de la preciosa y solitaria plaza del pueblo a decidir que hacíamos, si acampar o no, donde cenar.... etc y en esas estábamos cuando se lio la de diós, viento huracanado y lluvia a pualazos, pufff, menos mal que nos pilló allí en el soportal. Bueno, al menos una cosas teníamos clara ya, lo de acampar habría que dejarlo para otro día.

Toledo estaba cerca, así que tuvimos que hacer un tramo bastante malo, de noche, con trafico, lloviendo a mares y con mucho viento, no molaba, pero no había otra.

En la entrada de Toledo paramos en una gasolinera a la izquierda que estaban cerrando en ese momento, nos refugiamos en ella y buscamos hotel en el Booking, zas.. apareció uno : Hotel Cigarral el Bosque, cinco estrellas, el precio parecía estar mal, ¡¡¡120€ los cuatro!!! y lo mejor de todo..... estábamos justo enfrente de la entrada.

¿Como para pensárselo mucho no? pues si, todavía hubo sus más y sus menos, uno todavía llamó para ver si nos daban mejor precio reservando directamente en lugar de por booking..jajaja

El caso es que para allá que fuimos, entre cochazos, subiendo por una cuesta iluminada entre jardines durante un rato hasta llegar a lo alto donde estaba la recepción, aquello parecía un castillo.

Checking, corriendo a la habitación ducha super rápida y a las 11 menos cuarto justo antes de que cerraran la cocina estábamos sentados, limpitos, secos, con una cerveza en la mano con una sonrisa de oreja a oreja y dispuestos a cenar en un hotel de 5 estrellas.


DIA 4

Lujo asiático, hasta dos duchas tenia aquello, camas grandes y una hermosa terraza, que por supuesto aprovechamos para montar nuestro desayuno komandero de rigor con pan tostado (de la cena de la noche anterior)  y café con leche.


Amaneció soleado y sin rastro de lluvia, así que se nos presentaba una buen día por delante, salimos del trafico de Toledo y en unos cuantos kilómetros estábamos en faena.

Seguíamos con el track de los Embarra2 pero, como en el día anterior, obviamos las visitas a los castillos que fueron el leimotiv de su ruta, así que hoy no iríamos tan al sureste como ellos y atajamos, pero no mucho ya que comentaron que encontraron una rambla arenosa en su ruta de regreso de visitar el castillo de Almonacid, así que pensamos que no nos la podíamos perder.

Hacia ella andábamos con idea de interceptar su ruta, cuando nos tropezamos con esto.



Después de lo de Portugal que reculamos en un vadeo, la cosa esta muy tensa con los vadeos, y eso de acojonarse con uno, no entra en los planes después de tan vergonzoso hecho, así que Don Trini ni se lo pensó.

Parecía una inofensiva  rambla, pero bajaba como el demonio por las lluvias de la noche y madrugada anterior, y el fondo no era fondo, eran arenas movedizas.

Así que tras reírnos de Don Trini un buen rato no nos quedó otra que bajarnos de las motos, mojarnos los pies y pringarnos hasta las orejas para sacar la yamaha del embolado en el que se había metido.

Una vez le dimos la vuelta ya se las apañó para salir el solo.



Después hubo que darle la vuelta a las otras motos que también tuvo su aquel con el dichoso barro arenoso. El caso es que como siempre y para variar ya íbamos mal....jajajaja

Reculamos y buscamos opción alternativa para llegar hasta Villasequilla, a partir de ahí pisteo rápido y sin problemas hasta Yepes, donde la liamos un poco por que cada uno hizo su ruta turística particular por donde dios le dio a entender en lugar de seguir el track.

Unos kilómetros después recuperamos la formación de nuevo y seguimos ruta con la misma tónica general. Pasamos Ontigola y un par de kilómetros después el cubrecarter de la Yamaha de Don Trini se le cae, esto es algo repetitivo y casi ya tradición en el komando, en todas las rutas, en un momento dado ese cubrecarter se cae, es algo innato a esa moto, o a su dueño más bien.



 El tiempo apacible comienza a no serlo tanto (de hecho para ese finde había DANA de esas que están ahora de moda) y comenzamos con los nubarrones y el viento otra vez.

El próximo punto de nuestra ruta era el Castillo de Oreja, que nos quedaba al paso, así que no teníamos excusa para no visitarlo, además el lugar merecía la pena.



El camino te lleva primero al despoblado de Oreja, y de ahí un sendero te lleva al castillo, que aunque en ruinas, sigue manteniendo su torre rectangular en pie. Dejamos las motos y subimos a pié hacia la torre, con un viento del demonio. Dentro de la torre cobijado nos encontramos a un chaval con su pareja, y el tío que era un enamorado del castillo  nos cuenta la historia del lugar, todo un lujo encontrarte con un improvisado guía en un lugar así.




Al final el viento comenzó a ir a más y además acompañado de lo que parecía el principio de una tormenta, nos íbamos a mojar.

Seguimos nuestra ruta siguiendo el track y enlazando veredas esta vez en rumbo sur ya, y ligueramente hacia el sur con destino a Villatobas, donde llegamos con más hambre que el perro del afilador.

Así que recalamos en la terraza a la puerta del bar el Chato donde nos zampamos un buen menú del día con sus correspondientes alubias con chorizo que nos pusieron en el sitio de nuevo. Tras los pacharanes de rigor, seguimos con nuestra ruta.

Pistas muy rápidas y facilonas entre sembrados y adehesado a ratos nos llevaron a muy buen ritmo hasta Corral de Almaguer y de ahí la misma tónica general pero con sembrados sobre todo hasta el siguiente pueblo que sería Villamayor de Santiago.


Mientras tanto, las tormentas iban y venían, dejando a ratos un cielo roto pero parcialmente despejado.

A partir de aquí cambió un poco el paisaje y la cosa se puso un poco mas entretenida hasta que en un pequeño error siguiendo el track de servidora hizo que para retomarlo atajara por donde no se debía atajar y con algún pedrolo de cantos vivos que andaba por allí probablemente, pinché una rueda.

No tardaríamos en darnos cuenta. Estábamos a apenas un par de kilómetros del Castillo de Almenara,  otro de los castillos abandonados de la ruta de Embarra2 que quedaba en nuestra ruta, y que nunca llegaríamos a visitar.

Paramos y sacamos herramientas para la rutina del pinchazo, pero volvimos a tener un problema que ya nos ocurrió otra vez. En la TTr Soltar el eje principal no tuvo mas problema, pero luego hay que aflojar dos tornillos que lo terminan de liberar. Pues la cabeza de uno de ellos no hubo manera y cuanto más lo intentábamos mas redondeara quedaba, así que la cosa fue de mal en peor. No hubo "tu tia" de soltarlo.

Puebla de Almenara seria el pueblo más cercano que teníamos, así que optamos por intentar reparar con spray a ver si al menos aguantaba para llegar, aunque siendo un llantazo como sospechábamos, poco podía hacer el spray.

Algo hizo, y por lo menos llegamos al pueblo. Un viernes sobre las 5-6 de la tarde creo recordar, no pintaba mal, si había un taller, hasta lo encontraríamos abierto a esas horas. Solo hubo un pequeño contratiempo, y es que cuando preguntamos para localizarlo resultó que no existía el presunto taller  en Puebla de Almenara.

El caso es que uno de nosotros que se había quedado rezagado en la entrada paró a charlar con el típico señor muy muy mayor ya, sentado en un banco a la entrada del pueblo viendo pasar el tiempo y mira tu por donde nos dió la solución buena.... "id y preguntar en esa casa de ahí (estaba al lado mismo) hay un hombre que no tiene taller como tal, pero le gusta el tema y seguro que os puede ayudar"

Dicho y hecho, llamamos y su mujer nos dijo que estaba apunto de llegar de trabajar (era camionero) y que esperásemos. Eso hicimos y en unos minutos estaba allí, le comentamos el problema y si podía ayudarnos y nos digo que claro que si, que sin problema.

No me voy a enrrollar con detalles, pero pasamos un buen rato allí en una nave industrial, diluviando a mares mientras tanto, donde Paco, que así se llamaba nuestro ángel, tenia un taller que ya quisieran algunos talleres.

 



Cosas de la vida, hablando, hablando resultó que había vivido en Alicante, en concreto en un pueblo que se llamaba Onil (la mitad del komando es de Onil y de la otra mitad, su mujer es de Onil también), se nos quedo cara de "¿donde esta la cámara escondida?"...jajajaja.

Así que como digo, entre arreglo y arreglo hubo un buen rato de conversación.




Pues Paco, nos puso su taller a nuestro servicio, nos sacó el dichoso tornillo, que sin un taller hubiera resultado misión imposible y ni querer oír hablar de pagarle nada por la hora larga que nos dedicó.

Desde aquí mil gracias si algún día lees esto, que supongo será difícil.

Bueno, pues con la rueda lista y alguna cosa más que aprovechamos para arreglar seguimos nuestra ruta, lo bueno fue que nos libramos del diluvio universal que calló mientras estábamos en la nave, lo malo .... pues eso, a partir de aquí tendríamos un nuevo protagonista, y que protagonista, Maese Barro.

Atajamos por una carreterucha comarcal hacia el track que tomaríamos a la altura de la laguna del Hito, que imagino estará seca el 99% del tiempo. Pero tuvimos la "fortuna" de coincidir con el 1% en el que realmente es una laguna. El caso es que se formó una pequeña película de agua con barro resbaladizo y aquello se convirtió en una pista de patinaje, literalmente. Los que mejor se lo pasaron fueron con diferencia Don Trini y el Peric que se dedicaron ha hacer caídas sincronizadas mientras bordeamos esta laguna.


Tras sortear este paraje hicimos una parada para reunir, evaluar posibles daños y seguir con nuestra ruta, encontramos algunas cosas que podrían dar problemas, pero lo dejaríamos para la próxima gasolinera.



Después de la tormenta quedó una tarde espectacular, de esas que mola hacer fotos, con arco iris y todas esas lindeces.



Muy cerca de allí, en Montalbo encontraríamos una gasolinera, repostamos y repasamos cosas, además de hidratarnos convenientemente, cada uno como consideró, los hubo de cerveza, los hubo de cocacolita.

La XR seguía consumiendo mas aceite que gasolina, y además llevaba la cadena muy, muy destensada, entre el ruido a tractor a viejo del motor y el de la cadena, aquello daba pena verlo y oírlo. Para mas inri, la rueda trasera a estas alturas del viaje pasó a ser un slick de competi, mas que una rueda de enduro propiamente. No nos enrollaremos mucho, pero la cuestión es que el Novato no tenia mucha fe en que su XR aguantara mucho más allá de 300 o 400 km, así que.... para que le voy a  poner una rueda nueva...

Pues la XR ahí andaba aguantando marea. Tensamos cadena y la cosa mejoró un poco. Hicimos reunión a ver que hacíamos, nos quedaban unos 8o Km de track hasta Cuenca, que visto lo visto, con la DANA de marras dando por saco seria la opción lógica para dormir en algún hotel de nuevo, nos olvidaríamos de la tienda de campaña para esa noche.

El Novato y su XR viendo el tema barro como estaba y con su rueda y su moto que le daban poca o nula confianza, optó por arrear por carretera el solo para Cuenca, por si había algún problema poder llamar a la asistencia y estar fácilmente localizable en una carretera y no perdido por algún camino.

Los tres que quedábamos con el sol poniéndose en el horizonte decidimos seguir track hasta que el sentido común, el cansancio o dios sabe que, nos dijera que basta.

Los siguientes 35 km ya anocheciendo pasarían a convertirse en leyenda del komando, lo que en principio parecía divertido, acabó en un infierno de barro resbaladizo, no era barro botijero de ese que te bloquea las ruedas, era una puta pista de patinaje, donde no había cristo que se mantuviera en pié.




Acabamos con una de las mayores embarradas que yo recuerdo, la ultima gorda y nocturna que yo recuerde fue allá por 2011 de camino a Molinicos en la sierra albaceteña.

Al final los kilómetros se hicieron muy laaaaargos y en Altarejos plegamos, cansados y tocados de este último tramo terrorífico del que disfrutamos y sufrimos a partes, no se si iguales, no me atrevo a tanto.

Era de noche, muy de noche ya cuando nos refugiamos en un callejón con luz, a repasar un poco las motos, increíble la embarrada que llevábamos encima.




Buscamos la ruta más corta a Cuenca y cogimos una carretera comarcal, con ganas de llegar pronto a Cuenca, que aquello estaba comenzando a hacerse durillo la verdad.

Pero todavía tendríamos guerra esa larga noche. Al poco de salir de Altarejos, la DANA decidió darnos la bienvenida a tierras conquenses, y comenzó a caernos encima la mundial, pufff, tus pensamientos debajo del casco... joer, con la que ya llevamos, el frio que hace, de noche, embarrados hasta las orejas y ahora lluvia.... me acordaba yo del famoso guionista ese del Charly Sinewan en esos momentos, cuando de repente por los interfonos Don Trini empieza a decir que algo pasa. Estábamos a unos 25km de Cuenca.

Pues si, al guionista ese de marras, antes me acuerdo de el, antes la lía. Pinchazo en la rueda trasera de la Yamaha de Don Trini. Paramos en la primera cuneta medio acogedora que encontramos en la oscura y húmeda noche y nos pusimos en faena. Lo primero que pensamos es que yendo por carretera tiene que ser algún clavo o similar, asi que sacamos un par de spryas antipinchazos que todavía nos quedaban e intentamos inflar a ver si suena la flauta y podemos llegar. Pero algo raro había ocurrido por que la válvula estaba segada, no era ningún clavo ni nada similar.

Así que optamos por la última posibilidad, la asistencia.

Y allí estábamos en una puta cuneta, los tres tirados en el suelo acurrucados como pollos, mojados, cansados, cabreaos y pelaos de frio, esperando a la dichosa grúa.

Por fin llegó la grúa, y se llevó a nuestro Don Trini, que iría calentito montado en el camión, mientras el Peric y servidora nos tocaba rematar los últimos 25 kilómetros hasta Cuenca, que se hicieron largos, y fríos sobre todo.



Pasadas las 11 de la noche llegamos  a Cuenca, el Novato que ya había marchado hacia allí en Montalbo nos tenia todo el tema logístico preparado, así que fue llegar y tener todo preparado, motos al parking, sonrisa de oreja a oreja ducha y hasta pudimos cenar y todo, ¿que mas se puede pedir.?


DIA 5

 Amanecemos en Cuenca, nublado, pero  sin lluvia, y además la previsión no marca lluvia para los próximos días, así que en principio la cosa parecía tranquila.

Para el desayuno de hoy optamos por el bar, ya que no teníamos una terraza como en Toledo, después el primer trabajo seria ir a una zona de lavado para lavar las motos, por que como comentaba terminamos de barro hasta las orejas.



Si no recuerdo mal, en mi caso llegué a meter cerca de 10 fichas a la manguera a presión para medio aclarar el tajo y el resto andaba a la zaga.

El segundo paso a seguir esa mañana de sábado era buscar taller, ya que teníamos la moto de Don Trini con su rueda trasera pinchada de la noche anterior y la XR con la trasera en las lonas y pidiendo recambio a gritos.

Localizamos un taller en el polígono de Cuenca, IMG Motor, encantados con esta gente, nos atendieron esa mañana sin pegas, y pudimos solucionar tanto el pinchazo de la Yamaha como un cambio de rueda para la trasera de la XR, que solucionó a un muy buen precio con una de segunda mano que todavía tenia vidilla. Mil gracias desde aquí a los dos chavales que nos atendieron.



Entre limpiar las motos, ir al taller con los consiguientes cambios de rueda y alguna cosilla más que surgió salimos tarde, muy tarde de Cuenca, si mal no recuerdo serian mas de las 12 del medida, mal asunto, más teniendo en cuenta que la etapa prevista para hoy era de las más largas que teníamos prevista. Curiosamente, al final pasaría a ser la más corta, cosas que pasan.

Cruzamos Cuenca hacia la salida que pasa por las casas colgantes con destino a Molinos de Papel y de ahí a Palomera donde el asfalto terminaba y se convertía en camino que ascendería hacia una planicie de pinares donde pasó a convertirse en una pista forestal muy ancha y sin mas historia si no fuera por que las lluvias de la noche anterior la habían dejado lista para disfrute.



La cosa tuvo su guasa, pero bueno, no fué muy largo y paso a ser asfalto poco antes de llegar a la altura dela zona de las Torcas conquenses. En esta zona hay muchas, así que optamos por elegir una al azahar y hacer una parada.


Total, como íbamos sobrados de tiempo...jajaja.

La Torca muy chula, pero a nadie se le ocurrió hacerle una foto, se supone que habíamos parado para eso, pero se nos olvidó, en fin.

Seguimos ruta por pista facilona y algún tramo de asfalto, hasta que tomamos un atajo super divertido que nos llevaría hasta la zona de las lagunas, otro sitio donde no podíamos pasar sin parar.



Así que parada turística, foto y todo eso, que como ya digo, total andábamos sobrados de tiempo ese día. En primer plano la XR con su vida pendiente de un hilo.

A partir de aquí, cambio drástico en el paisaje, pasamos a circular por pistas entre sembrados hasta Reillo, donde a los pocos kilómetros cambió de nuevo y la pista se volvió a meter entre bosques de pinos. Ahí andábamos ya con algo más que hambre, así que el siguiente pueblo que era Monteagudo de las Salinas, no podía escaparse. 

Llegando a Monteagudo.



 Aquí había que encontrar un bar como fuera por que prácticamente hasta Alarcón, no pintaba bien la cosa en tema bares, ya que o no pasábamos por mas pueblos o eran muy pequeños. Nos metimos a callejear por el pueblo, desierto en estos tiempos de pandemias, y no hubo suerte, ni vimos un bar, ni a nadie a quien preguntar.



Eran mas de las 3 de la tarde y aquello no tenia buena pinta, salimos del pueblo con idea de arrear y ya veremos.... cuando de repente vimos lo que parecía un bar a las afueras, dios aprieta pero no ahoga, y que bar....jajajaja, así para resumir saldríamos de allí, allá para las 6 de la tarde.

En realidad era una casa rural, El Pedalillo, se llamaba, y lo curioso es que en su terraza había ambientillo, dos mesas con gente, de lo mas variopinta, en una lo que parecían señoritos de cacería, aunque muy jóvenes para la ropa, hablares y pose que se gastaban, y en la otra la flor y nata del pueblo, la fauna se completaría con la llegada de cuatro polvorientos viajantes con más hambre (y mas sed aun) que el perro del afilador, para variar. 


Imagino que no hace falta contar con que mesa acabamos congeniando, muchas risas y otras cosas y pasadas las 6 de la tarde salimos de allí después de pasar uno de los mejores ratos de todo el viaje.

Apenas un kilometro de la salida en un cruce los hechos están un poco confusos, pero parece ser que alguien cayó, y después cayeron algunos más al parecer por un ataque de risa, no se, ya digo que los recuerdos son confusos, el caso es que alguien tomo la foto, el más entero imagino.


Seguimos entre pinares hasta Solera de Gabaldón durante un buen rato para después salir a zona de sembrados ya cerca de Alarcón.


Llegamos a Alarcón con la friolera de 123 kilómetros de track y eran casi las 7 de la tarde. Como íbamos sobrados de tiempo, por que total la etapa solo era de 332 km, decidimos sentarnos en una terraza y tomarnos unas cervezas para ver como se ponía el sol.




En el bar donde estábamos, nos enteramos que había una tiendecilla que solía abrir a partir de las 7:30 o por ahí, así que  cuando abrió compramos, una botella de vino, pan, pasta, bote de tomate, y algunas cosas mas, esa noche haríamos cena de campaña.

Salimos de Alarcón al atardecer, con idea de hacer unos pocos kilómetros y acampar todavía de día, para variar un poco, que siempre acabamos acampando de noche, total, aquello ya no tenia solución, de perdidos al rio.



 No iríamos muy lejos, apenas 5 kilómetros de pista y en cuanto vimos un sitio tranquilo, nos salimos de la pista y acampamos. Hoy tendríamos cena gourmet con una exquisita pasta que nos prepararía el Peric, aderezada con algunas delicatesen mas que compramos y regada con una buena botella de vino, pequeños placeres a la luz de una linterna.


Mañana seria otro día, nos habíamos cascado la friolera de 128 Km hoy, ahí es na.


DIA 6 y último.

Amanece en algún lugar cercano a Alarcón.

 


La idea inicial era haber dejado para el último día una corta etapa de apenas 100 kilómetros para ese domingo estar en casa a la hora de comer.

Pero lo tendríamos difícil, difícil, nos quedaban para hoy la nada despreciable distancia de 306 km de track, y por experiencia sabemos que eso por caminos y con los imprevistos son muchas horas de moto.

Amanece un día excelente, ni frio ni calor, así que a disfrutar del día. Tras el desayuno y la rutina diaria de recoger trastos y cargarlos en la moto, el Novato encuentra el bidón de 5 litros de aceite con el que reponía el aceite que consumía su XR de manera desbocada, hecho este que no deja de tener su guasa, por que el dichoso bidón anduvo perdido en sus alforja durante casi dos días, nos llegamos a plantear el contactar con el notas este de Cuarto Milenio para que hiciera una edición especial con el tema, por que manda cojones perder un pedazo bidón de 5 litros dentro de unas alforjas que no deberían tener mas allá de 10 litros de capacidad cada una... en fin.

Al poco de arrancar entramos en la cuenca del Júcar que ya no soltaríamos hasta un montón de kilómetros después.

En El Picazo cruzamos por un puente a la otra ribera del rio y seguimos por un tranquilo camino solo frecuentado por algún ciclista o algún caminante, se notaba que estábamos en domingo por la mañana.

Este camino nos llevaría hasta Villalgordo del Júcar para después seguir con la misma tónica, hasta unos cuantos kilómetros después en el que cruzamos a la ribera izquierda del Júcar y cambió un poco el paisaje al transitar la pista por zona de pinares, alternando con algún sembrado, todo muy facilón y relajante y siempre con el rio Júcar visible a nuestra izquierda.


Por cierto en esta zona de lo más inofensiva, el barro le jugó una mala pasada a Don Trini que acabo por los suelos.


Unos 25 kilómetros después de cruzar a este lado del río a la altura de un caserío que marca como Casa de las Mariquillas en el Mapsource el track nos metió en una zona peatonal ( es lo que tiene diseñar rutas con el GE), pasamos muy, muy despacio, pero era domingo por la mañana y decididamente no es ese el mejor día para pasar por estos sitios, no había mucha gente, pero bueno, alguno nos miró así un poco torcido, imagino que yo también lo hubiera hecho, por despacito que vayas, casi a paso de caminante, cuatro motos arman bulla.


El tramo gracias a dios era corto, no llegó a los 2 kilómetros y seguimos por la vereda del Júcar ahora si, ya dando gas. Poco después comenzó a encajonarse poco a poco, a la altura de Valdeganga que dejamos de lado en lo alto, ya se ha convertido un un cañón, que irá cada vez a más a  partir de ahí.

El cómodo camino pasa a senda en algunos tramos, y poco antes de llegar a la altura de la aldea de Alcozarejos, que quedaba a la otra vereda del rio, dejamos la senda para salirnos hacia la planicie y volver mas tarde hacia el cañón por que la cosa se complica en ese tramo.

A la altura de las Casas del Cañaborro, con unas curiosas formaciones geológicas,  volvemos otra vez a la vera del Jucar de nuevo y ya no la abandonaríamos hasta 37 kilómetros después en el Tranco del Lobo.


A partir de aquí vamos alternando un poco de pista, un poco de carretera asfaltada y vamos jugando con el lado izquierdo y derecho de la vereda del rio, atravesando algunos pequeños pueblos, Jorquera en primera instancia y La Recueja después, que dejamos a un lado.

En todo momento metidos en un cañón que surca la planicie manchega, metidos allá bajo, entre olmos, chopos, higueras y paredes verticales, con curiosas formaciones de vez en cuando. Un buen paseo sin complicaciones para disfrutar de esa mañana de soleado domingo.



En Alcalá del Júcar se rompe la monotonía y tranquilidad, de repente y sin solución de continuidad pasas de un camino al asfalto, unas casas y mucha, mucha gente, estamos en el sitio turístico por excelencia de la zona. No es para menos, el lugar tiene su encanto indudable y merece la visita. Mejor si no es domingo eso si. Paramos en el primer restaurante a la sombra de unos plataneros, me atrevería a decir que centenarios, y si no, desde luego eran "mu grandes".

El sitio estaba bien, tranquilo y las motos a la vista, la comida, bueno, corramos un tupido velo.

Dejamos Alcalá del Júcar por asfalto, para seguir acompañando a nuestro ya, después de tantos kilómetros, amigo el Júcar,  hasta la aldea de Tolosa, donde pasa a ser un camino.

En el Tranco del Lobo, después de 128 kilómetros dejaríamos definitivamente el cauce del Júcar y atravesamos la sierra hacia el valle de Ayora por pistas y caminos, con un poco de todo pero fácil en general.

El track nos llevaría hasta Teresa de Cofrentes, ya en el valle, donde decidimos dejar el track y continuar hasta casa por carreteras secundarias, que también hay algunas chulas en esta zona. 

La cuestión es que era ya tarde ese domingo y el que más, el que menos quería estar a una hora decente en casa. A partir de a Ayora entrabamos en terreno ya pisado y conocido, donde realmente no íbamos a descubrir nada nuevo.

Aunque todavía tuvimos nuestras serias dudas de si finalmente la XR conseguiría llegar a casa o acabaría montada en una grúa de asistencia, pero la cosa no llegó a mayores y pudimos completar todos nuestro recorrido circular por nuestra piel de toro.

Como resumen del aspecto averías, que siempre son las que le dan la salsa a las rutas normalmente, la verdad es que averías mecánicas no tuvimos ninguna realmente. La que estaba pendiente de un hilo, finalmente llegó de vuelta a casa, con un pinchazo, un ajuste de cadena, un cambio de rueda por mala previsión, o llamémoslo, poca fe de su dueño y ya está.

La Teneré 700 sin novedad.

Y las TTr se limitaron a dar por saco con los pinchazos, la mía por un clavo la trasera y por un llantazo la delantera posteriormente, y la TTr de Don Trini por creemos alguna historia con el freno de rueda, o más bien su ausencia tal vez, que hizo que degollara la válvula.

Podeis descargar el track de Wikiloc con alternativas a las puertas que encontramos cerradas :

KP Circular 2020

Eso fué todo, hasta la próxima.

Saludos desde la Ci.